martes, 18 de agosto de 2009

2º Capítulo. Libro de Belén/ Parte 1


La limo no se demoró mucho. Al parecer la estación de televisión quedaba dos cuadras más al sur de donde estaba nuestro hotel, pero como ya había sido espectadora, los chicos tenían que andar muy tapados y escondidos o la banda de chicas que los perseguían y se apostaron en el camino del hotel-estación de televisión, los hubiera matado. No quería imaginarme qué podían hacerle a los chicos si se decidían a salir a la calle como personas normales.
Changmin iba contento pues se había subido rápido a la limo obteniendo el puesto junto a la ventana y pellizcando del cóctel de marisco que habían en la limo. ¿Qué acaso nunca se cansaba de comer? Y hablando de cansancio, la corta comodidad de la limo hizo que mi cuerpo cayera en el mismo sopor que la vez anterior pero me contuve de “pestañear” para que Yunho no me dijera nada.
Como el viaje fue híper corto no tuve tiempo de conversar con quien iba siendo mi amigo en ese lugar, Yoochun. Así que me limité a poner los pies en el aire para que demorara más el dolor que luego iba a sufrir por andar con esos zapatos asesinos. Tal vez tampoco quise hablar porque el aire que se respiraba en el interior del vehículo era muy pesado y me daba mala espina. Jae no miraba a nadie más que su mp4 cambiando de canción a cada rato. Yunho miraba por la ventana más cercana a la espera de bajarse. Yoochun se estaba arreglando el zapato que se le había salido cuando entramos apurados a la limo por la persistente insistencia de las chicas que lo único que querían era aplastarlos, Changmin iba feliz comiendo y mirando por la ventana lo poco y nada que alcanzamos a ver y Junsu hablaba nuevamente por teléfono.
-¿A quién llama tanto Junsu? –le pregunté a Yoochun cuando nos encontramos sanos y salvos en el estudio de televisión.
-A su hermano –me contestó como si nada.
Me invadió una punzada de dolor que me hizo doblarme en dos. No hablaba con mis hermanas hace siglos sin contar que mi familia debía estar híperventilando ya de puro preocupada que estaba. Yoochun enarcó las cejas y se acercó a mí, pero la pregunta vino de otra persona.
-¿Te encuentras bien? –alcé la vista muy lentamente y vi a Yunho con las cejas fruncidas y la boca entreabierta. Yo sacudí la mano en un gesto displicente.
-No pasa nada… -le dije sonriendo. –Me acordé de algo, nada más.
-Espero que no des ningún espectáculo vergonzoso cuando estemos al aire, ¿ok?
-¡¿Al aire?! ¿Aire? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde?...
Yunho hizo un desprecio y se alejó dejándome sin aire en los pulmones. Junsu se acercó a nosotros y cerró el celular.
-¿Qué pasa? –preguntó muy perdido con esa voz suya tan tranquila.
-Yunho quiere que nuestra manager de reemplazo se muera –le explicó Yoochun enfadado.
-¿Cómo así? –inquirió Changmin acercándose también.
-No sé –respondí yo levantando los hombros, -tal vez es la edad.
Yoochun se rió y Junsu ladeó la cabeza. Changmin me hizo el gesto de “bien” con el pulgar de la mano mientras que yo apenas y podía controlar la ola de sentimientos que me invadían. Si no fuera porque sus otros compañeros me caían bien, yo ya hubiera pedido que se me regresara a Corea en ese instante.
Una persona se acercó a nosotros y le pidió a los chicos que tomaran asiento en unas butacas en el centro del estudio. Las luces comenzaron a apagarse dejando sólo la iluminación a los chicos. El público gritó efervescente cuando se abrió la especie de telón y yo me escondí detrás de un camarógrafo.
El programa fue largo y tedioso. Creo que ellos la pasaron mejor que yo a leguas porque se reían y las chicas gritaban a cada rato mientras yo frustrada me rodeaba con los brazos porque no entendía nada de lo que decían. El ambiente fue pasando rápidamente de las risas a preguntas más serias que deduje podrían ser de trabajo y expectativas para el futuro cuando de pronto un señor con audífonos y micrófonos me empujó hacia el escenario y me dejó junto a los chicos.
Vi a Yunho apuntándome mientras Yoochun me guiñaba un ojo para tranquilizarme y yo claro, entré más en pánico. A mi nadie me había dicho que… no, espera, Yunho me había dicho algo de “cuando estemos al aire”… Lo fulminé con la mirada por no haberse explicado correctamente cuando dijo que saldríamos al aire.
-¿Y cómo es que has llegado hasta aquí? –preguntó la animadora de televisión directo a mí. Tragué saliva y le sonreí muy falsamente.
-Ni yo lo entiendo –dije haciendo una mueca de desconcierto –el señor aquí presente –apunté a Yunho descaradamente –me dijo algo que ayudarlos y yo tengo buen corazón y aquí estoy.
-¡Oh! –exclamó el animador al lado de la otra chica mientras una persona repetía lo que yo decía en japonés. -¿Y los conocías?
-Para nada. –Le contesté.
El aullido de desaprobación que surgió de las chicas en el público me dejó helada. Era mejor desaparecer de allí en ese instante tuve toda la intención de hacerlo.
Lo que nunca hubiera esperado era a Yunho defendiéndome de esa forma.
Uno nunca termina de sorprenderse ¿no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario