
Cuando llegué a Corea me dieron ganas de llorar. Lo que más había deseado en la vida era llegar a ese país tan lejano de mi tierra natal y por fin lo había conseguido. Lo mejor de todo es que si no podía comunicarme en coreano lo haría fácilmente en inglés, que dicho sea de paso, es de lo que más orgullosa me siento.
Me quedé en el aeropuerto mientras me hacía la idea de que ya estaba aquí. Dispuesta a cualquier cosa que sucediera y con ganas de superar los mayores problemas con la entereza que me caracterizaba. Me senté cerca de un grupo de chicos que conversaban alegres en su idioma y me quedé admirando los rostros orientales de las personas que pasaban. Comencé a sentirme mareada unos segundos después de haberme sentado y me tomé la cabeza preocupada. Cada vez que me mareaba era sólo porque o me había caído algo mal en el estómago o porque algún olor no me era del todo agradable.
Lo primero no podía ser puesto que la última comida la había tenido exactamente seis horas antes de llegar al aeropuerto de Seúl, por lo que la última opción era la más plausible. Miré a ambos lados buscando al causante de mi repentino mareo y me fijé en que los chicos a mi lado estaban rociando un spray hacia todas partes. Hablaban en coreano por lo que no les entendía nada, y estaban muy cubiertos, como si les diera miedo que alguien los reconociera. Me quedé mirando su estúpido juego los segundos necesarios para que uno de ellos se diera cuenta de mi vista fija y en un pestañeo ya lo tenía a mi lado.
Se sentó a junto a mí bajo la mirada inquisitiva de los demás chicos que no continuaron jugando y me saludó deslizando los anteojos que le cubrían los ojos, subiendo las cejas. No hice ningún gesto y él dejó de hacer lo de las cejas. Se limitó a mirarme seguro de que saldría corriendo o algo por el estilo, pero yo me quedé allí puesto que no tenía miedo y tampoco lo iba a tener a causa de su rara mirada.
Uno de los chicos se acercó a nosotros y golpeó en el hombro a quien me tuviera jugando a “quemar los ojos”. Yo no desvié la vista de él para saber quien era el que había llamado su atención ni él tampoco. El chico a su lado volvió a golpearle el hombro impaciente y el extraño frente a mí se volvió lentamente con cara de fastidio. Sentirme libre de su mirada de repente me hizo volver a la realidad de golpe y preguntarme qué rayos me había pasado.
El chico le preguntó a mi extraño algo que no entendía y mi extraño se limitó a hacerle un gesto de que se fuera. Luego volvió nuevamente a posar su atención en mí.
-¿Hablas coreano? –Me preguntó en inglés a través de la bufanda que llevaba. Abrí los ojos y negué con la cabeza. –Ah, pero veo que sí inglés.
-Cla-claro… -le dije apenas. Sus ojos oscuros me tenían hipnotizada y apenas escuchaba bien lo que decía.
-¿Sabes quién soy? –inquirió. Yo levanté una ceja.
-¿Acaso me has dicho tu nombre?
El inglés que utilizaba mezclado con todo ese acento oriental me tenía en las nubes. No es que el tipo me gustara, era otra cosa.
Al venir a Corea, por las vacaciones soñadas que me gané cuando jugué el BINGO en la universidad sabía que iba a conocer muchos orientales –los cuales me encantaban –. Pero tener a uno así de sopetón hizo que mi mente colapsara por lo que apenas advertía lo que me decía y lo que yo respondía. Estaba en algo como un piloto automático por lo que la persona que respondía tenía mi rostro, pero técnicamente no era yo en lo absoluto.
Mi extraño me tendió la mano.
-Me llamo Jung Yunho.
De atrás oí un murmullo alto proveniente de los otros chicos que estaban metidos en nuestra conversación. Quise tirarles la lengua y llevarme a mi extraño lejos para poder conversar mejor, pero él levantó una mano como conteniéndolos. Lo miré sorprendida.
-Perdónalos, es que estamos hablando un poco alto.
-¿Y por eso se enojan? –Exclamé sin bajar la voz. Me tapé la boca inmediatamente sintiendo cómo me sonrojaba sin razón y bajé la vista ocultándola de mi extraño y de los demás.
Oí una risa que venía de mi extraño y luego los chicos atrás se unieron a ella. Arrugué el rostro no muy convencida de si debía reírme o levantarme dejándolo hablar solo. Pero sabía muy bien que no iba a hacer esto último por lo que me crucé de brazos y desvié la mirada hacia la tienda de souvenirs más cercana.
-¿Te enojaste? –Preguntó mi extraño. Negué con la cabeza a sabiendas de lo poco convincente que era y eso hizo que los chicos volvieran a reír.
-Yunho ya hizo que una chica lo odiara, ¿cuánto se demoró? –oí que alguien dijo en inglés seguido de más risas.
Miré de reojo a los chicos que ya no estaban tan lejos y se habían acercado hasta no estar a más de un metros de nosotros. Estuve a punto de mirarlos a la cara pero no era capaz, una porque iban muy tapados como si fueran chicos peligrosos y otra porque sabía que yo era una cobarde en potencia. Rumié la rabia haciendo rechinar mis dientes lo más fuerte posible lo que hizo que los chicos se rieran más fuerte.
-¡Shhstt! –escuché que alguien les dijo.
Me fijé en un señor que se acercaba a ellos casi corriendo y con el rostro cruzado por la rabia. Les habló en coreano de tal forma que los chicos parecían niños de primaria siendo regañados por hacer travesuras. El señor me apuntó y le gritó algo a mi extraño a lo cual él contestó casi en un grito. El señor me quedó mirando largo y tendido para luego rascarse la cabeza. Mi extraño estaba asintiendo y diciendo algo que por su rostro alcancé a comprender como “¿Ve? Se lo dije.”
El señor se secó la frente y con paso dudoso se acercó a mí. Tragó saliva antes de hablar y luego me sonrió. Retrocedí en el asiento inconscientemente.
-¿De verdad hablas inglés? –me preguntó con los ojos brillantes. Fruncí el cejo y miré a mi extraño, él asintió dándome ánimos para contestarle al señor.
-Mm, sí, eso creo.
Al señor de repente se le iluminó el rostro. Me tomó ambas manos y se agachó. Sabía que iba a pedirme algo, pero no sé porqué sentí que no era cualquier cosa…
-Necesito que vaya a Japón urgente con estos chicos.
Me quedé en blanco por varios segundos mientras los chicos me miraban fijamente y el señor seguía agachado frente a mí. Cuando él se enderezó lo único a lo que atiné fue a gritar:
-¡¿Ehhh?! –Exclamé.
buahhh.. apenas comienzo cariño y ya lo estoy flipando T_T a seguir.. aver si lo termino hoy xD
ResponderEliminarte quiero mi niña..soy estheffi por si no lo sabes..x d
que sepas que me e echo no se que solo para comentarte B xD
ResponderEliminarte quierooooooooooooo