
Libro de Belén.
Miré a Yunho que estaba frente a mí. El pelo le caía en la frente y el moño que traía parecía desordenado. Me dolía la cabeza y apenas podía mantener los ojos abiertos.
¿Qué había pasado? Tragué saliva y no me gustó el sabor de mi boca… la cabeza de pronto se me partió en dos cuando traté de recordar qué había pasado. La única imagen que tenía era de Yoochun mirándome con risa y luego nada.
Enfoqué a Yunho nuevamente y me arrepentí. El líder tenía una cara de enojo que me dieron ganas de salir corriendo de la habitación en ese momento. De seguro que había hecho algo, pero si yo no me acordaba de nada… oh, Dios, mío…
-¿Te pegué de nuevo? –le pregunté esperando un sí por respuesta.
-No exactamente –me respondió él con la voz muy ronca, de seguro que estaba súper enfadado.
-Esto… ¿estoy en problemas? –aventuré de nuevo.
-Oh, sí señorita.
-¿Pero qué hice?
Y en ese momento el dolor de cabeza se intensificó y me mostró las borrosas imágenes de una Belén que apenas podía caminar y que luego se ponía a cantar… Miré a Yunho y le sonreí.
-¿No te gustó mi voz cierto? –le pregunté en broma. El líder levantó una ceja sin cambiar su expresión. Yo tragué saliva de nuevo y me tomé la cabeza que dolía mucho. –Lo siento –le dije, -pero no recuerdo casi nada.
-Me besaste –me dijo.
-¿¡Eh!? –me levanté de donde fuera que estuviera sentada y me alejé de Yunho en ese momento. -¿Yo? Estás loco, yo no haría algo así… no puede ser…
-Ya veo que estás completamente despierta –oí que me decía sonriendo de manera muy maquiavélica.
-Y yo veo que me estás mintiendo… yo no te besé…
-Ah, no sé… las personas borrachas hacen demasiadas cosas de las que no se acuerdan.
-¡Yo no estoy borracha! –le grité sin controlarme.
-Háblame en inglés –me ordenó.
-Que no estoy borracha –le repetí para que entendiera. –Y eso no es lo esencial, lo importante aquí es que yo no te he besado y punto.
-Ése no es el punto, no sé porqué le das tanta importancia a un beso, además tú no te acuerdas ¿o sí?
-Por supuesto que no, o sea, me acordaría, un beso es un beso…
-O sea que te importa.
-¡Yo no dije eso! –exclamé. –Quiero decir, que un beso tampoco es algo que se pueda tomar a la ligera.
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