
Fue prácticamente empujada a subir a la aeronave por Yunho quien parecía muy apurado. No reclamé por que los chicos también lucían como él así que algo debía estar pasando. Fuimos los primeros en entrar y sólo porque Yunho me obligó a seguir caminado no me quedé de pie absorta en el lujo del lugar.
Todo estaba decorado con un tapiz rojo y dorado, los asientos eran de cuero blanco y había de todo. Desde mesa de pool hasta, al parecer, habitaciones porque habían puertas en la pared del fondo. Las ventanas tenían cortinas y las paredes repisas con libros, equipos de música y televisión. Lucía más como una casa que un avión.
Yunho me señaló que me sentara preocupado de que me pasara algo ya que no podía moverme. ¿Quiénes eran estos tipos? ¿Mafiosos? ¿Contrabandistas? ¿De verdad íbamos a Japón? Me comenzaron a temblar las piernas y mi visión se tornó borrosa. Me agarré la cabeza pues ya veía que me desmayaba y respiré profundo varias veces.
-¿Estás bien? –preguntó alguien a mi lado con voz ronca. Miré a través de la mano que me cubría los ojos y vi a Junsu agachado a mi lado con el ceño fruncido.
-¿Qui-quienes son ustedes? –pregunté alterada pero sin elevar la voz. La habitación –quiero decir el avión completo –quedó en silencio. Miré hacia los chicos y todos tenían la misma expresión que Junsu.
-Yunho, -llamó Jae, -¿no le contaste de nosotros?
Agradecí en el alma el que hablaran en inglés porque no quería perderme nada de lo que Yunho tuviera que decir. Él por su parte se encogió de hombros y se acercó a mí con gesto aburrido.
-¿De verdad piensas que voy a creer que no nos conoces? –preguntó. Levanté una ceja y me quité la mano de la cara.
-¿De verdad piensas que sé quien… -hice un gesto de desprecio con los ojos -… eres?
-Mira, -desvió mi atención Yoochun, -nosotros somos TVXQ, grupo de música Coreano.
-Ah, grupo de música… -mi memoria arrojó algo, pero nada claro por lo que ladeé la cabeza. -¿Son… famosos?
-¿De quienes creíamos que escapábamos? ¿Del aire? –ironizó Yunho.
-No seas así Yunho, -le reprochó Junsu. –Es tu culpa, el manager te dijo que le contaras, tú no lo hiciste…
-No creí que no nos conociera –le respondió él sentándose en el sofá más grande. –Pensé que tal vez no quería ser como las demás fans…
-No hagas como si no estuviera aquí, por favor –le pedí sin mirarlo. Junsu se mordió los labios.
-Mostrémosle a la chica quienes somos, ¿ok? –Dijo Jae.
Todos se sacaron las cosas que llevaban encima y quedaron con ropas mucho más normales que las que había llevado hasta ese momento. Tuve que mirar hacia otro lado pues temía que me sonrojara demasiado. Los chicos eran extremadamente bellos, en especial Yunho, pero eso no lo iba a decir así que me limité a mirar hacia la puerta de salida mientras ellos se acomodaban. Changmin se acercó a mí y me pasó un CD.
-Escúchalo, lo mínimo que deberías saber si vas a ser nuestra traductora es conocer lo que hacemos.
Jae me alcanzó un discman y yo me lancé a escuchar el CD que tenía por nombre Mirotic. Las canciones eran bastante pegajosas y movidas, pero había algunas que también eran románticas y no por eso menos bonitas y aunque no entendía nada porque todo estaba en japonés, las canciones me gustaron y disfruté el CD de cabo a rabo. Había cerrado los ojos para escucharlo mejor por lo que no noté lo que los chicos hacían, hasta que alguien llamó mi atención golpeando mi hombro.
Abrí los ojos de golpe y me encontré con Yunho frente a mí tan cerca que tuve que retroceder en el asiento.
-Ya nos vamos a bajar –me dijo.
Me fijé en que se habían cambiado la ropa y estaban listos para salir al exterior. Jae estaba peinado de una manera que lo hacía ver más guapo de lo que ya era, Changmin también. Junsu llevaba una chaqueta de cuero negra muy ceñida al cuerpo por lo que tuve que tragar saliva varias veces y Yoochun llevaba lentes de sol y vestía elegante. A regañadientes noté como estaba vestido Yunho pero me arrepentí al instante.
Yunho era sin duda el más lindo de todos. Con unos pantalones beige y una camisa a rayas blanca estaba muy apuesto y de seguro estaba toda roja. Tenía el pecho descubierto en donde un collar con una hebilla se mostraban orgullosos. Cerré los ojos y los volví a abrir cuando oí una risita incómoda y burlesca. Rápidamente volví a la realidad.
-¿Y yo voy a usar esto? –pregunté apuntando mi ordinaria ropa.
-No, -me respondió Yunho, -vamos, tu ropa está lista.
Me ofreció su mano y yo media dudosa media obvia la acepté. Definitivamente estas cosas no le pasaban a gente normal como yo.
Yunho me llevó a la última habitación del avión en el que íbamos.
-¿De verdad son tan famosos? –le pregunté luego de darme cuenta de que realmente ellos parecían chicos salidos de la revista People. Yunho abrió la puerta y dejó que entrara primero.
-Claro, -me contestó. –Te gustan las cámaras ¿verdad?
Me di la media vuelta y lo vi mordiéndose el labio.
-¿Qué?
-Oops, se me olvidó decirte…
-¿Otra vez?
-Es que… a ver… -se adelantó entrando en la habitación, se detuvo al ver que la pared del fondo le estorbaba, o sea que no podía avanzar más. –Se te contrató porque el manager no podía venir con nosotros a Japón, ¿verdad?
-Uh-uh, -asentí. -¿Y…?
-Y, bueno… -Yunho me miró con rostro culpable. –Tenemos entrevistas…
-Ustedes cantan en japonés, deben saber hablarlo, ¿no?
-Ese no es el problema, niña, -me irritó cuando me dijo eso, pero decidí obviarlo ya que quería saber qué era ahora de lo que me había perdido. –Nosotros hemos venido a un festival… y en el festival hay más artistas, ya sabes, de todo el mundo.
-¿Gente famosa?
-Por supuesto, famosa… más que nosotros.
-Bueno, yo no sé exactamente cuán famosos son, tendrías que darme nombres.
-Coldplay, por ejemplo…
-¿Qué…? – se me secó la garganta.
Coldplay… ¿Había dicho Coldplay? Traté de guardar la compostura y me aclaré la garganta que dolía. Le vi sonriendo burlón.
-¿Te gusta Coldplay eh?
-Claro, a quien no…
-El punto va en que sólo Yoochun sabe hablar bien el inglés, nosotros nos pondremos nerviosos, entre tanta gente a la que idolatramos…
-¿Nerviosos? –no me pude aguantar las ganas de reír. O sea, era como ver a Zac Efron sin palabras al ver a tantas adolescente fans gritándoles que estaba bueno… Se le borró la sonrisa de los labios y se acercó a mí pasando de largo hasta llegar a la puerta.
-Como dije, mejor que te gusten las cámaras, los periodistas no van a parar de sacarnos fotos, y ya que estás con nosotros…
-Oh, sí, sensei –me burlé. –Haré lo que me pidáis.
-Eso lo veremos –dijo amenazante.
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