
Si mi corazón fuera débil hubiera sufrido otro colapso ahí mismo, pero era muy fuerte por lo que mis ojos se acostumbraron rápidamente a la belleza que irradiaban los chicos y me incorporé en la cama.
-¿Dónde estoy? –pregunté dándome cuenta del terrible dolor de cabeza que tenía.
-En mi pieza –respondió Yunho.
-¿Eh? –me espanté. Quise levantarme pero los chicos rodeaban la cama y no sabía por donde podía escapar.
-Te desmayaste, niña. –Me dijo. –Te trajimos aquí porque no iba a registrarte, a demás parece que dejaste las llaves de tu habitación dentro.
-Oh, -dije haciendo una mueca de disculpa. –Pero ya estoy bien…
-Deberías, llevas más de doce horas durmiendo –masculló Jae levantándose.
-¿¿¡Qué!?? –exclamé con toda la fuerza de mi voz posible.
Me levanté rápido de la cama haciendo a un lado de un empujón a Yunho y me dirigí hacia la puerta.
-Tienes el vestido por la cintura –me informó Yoochun cuando alcanzaba el picaporte.
Con torpeza y la vergüenza recorriendo todo mi ser me bajé la falda del vestido y salí de la habitación corriendo para darme cuenta de que no tenía llaves y tuve que volver como un perro arrepentido a la otra habitación.
-Te dije que no llevabas llaves –se regodeó Yunho.
-Pero puedes pedirlas a la recepción ¿no? –le pregunté sin atreverme a pasar porque los chicos seguían mirándome como si fuera un fantasma. -¿Pasa algo?
-Tienes mucha energía para haberte despertado recién, -señaló Yoochun -además…
-El doctor dijo que por lo menos dormirías seis horas más –lo interrumpió Changmin.
-Oh. –Fue lo único que dije. –Quiero darme una ducha, no creo que pueda seguir durmiendo.
-¿Pero estás segura? –preguntó Junsu acercándose a mí.
-Claro –le contesté sonriendo.
-No entiendo –oí a Jae mascullar.
-¿Qué pasa? –inquirí acercándome a él.
-No es algo que tenga que ver contigo –me espetó dándome la espalda.
-Yo… -retrocedí tratando de disculparme. Tal vez había molestado a Jae en algo, pero no era el momento de decírselo porque estaba enojado. Eso lo había aprendido con mis hermanas; siempre hay que esperar un poco así la persona sabrá lo que responde de lo contrario es capaz de herirte más. –Yo… -me volví a los chicos. -¿Alguien puede llamar para que me abran la puerta?
-Junsu, por favor –le pidió Yunho.
Yo aún estaba dolida por la actitud del chico pero no iba a demostrarlo y enfrenté a Yunho con una sonrisa.
-Vamos –me dijo.
Esperamos fuera de la puerta a que llegara la mucama que traería la llave mientras los otros chicos se iban a sus habitaciones.
-Tenemos un recital en diez horas. –Me dijo sin mirarme, cosa que seguía molestándome mucho.
-¿Y yo que se supone que haga?
-Tienes que venir con nosotras, el manager nunca nos deja.
-Pero yo…
-No vas a hacer nada más que seguir el horario que te entregaré cuando nos vayamos al lugar del show.
-Está bien –dije bajo. La verdad es que verlos cantar de nuevo me hacía mucha ilusión, pero tal vez molestaría a Jae por lo que era preferible no estar cerca de ellos en momentos así de importantes.
-No te preocupes por Jae –me dijo Yunho de pronto. –Está enojado conmigo.
-¿Contigo porqué? –inquirí ahora con más fuerza porque ya venía siendo hora de que alguien me respondiera qué diablos estaba pasando.
-Por cosas –me dijo levantando los hombros. –Cree que me preocupo mucho por ti.
-Ah, -dije incómoda. -Desvié la mirada y me fijé en mis pies descalzos. –Y eso es malo… -aventuré sin mirarlo. No esperaba a que me respondiera, sólo era un comentario, pero Yunho se lo tomó como si fuera algo que yo pensara en realidad.
-No, no es malo. Tiene que ver con otra cosa, algo que…
-¡Ah, discúlpenme por la espera!
La mucama japonesa se acercaba a nosotros sonriendo culpable con la llave en la mano. Yunho se alejó de mi para darle el espacio a la señora de abrir la puerta y nos quedamos inmóviles viendo como se alejaba.
-Bueno… -comenzó a decir.
-Es mejor que entre.
-Tienes razón, partimos en dos horas.
-Ok.
Ya en la ducha y con la perspectiva de verlos en un concierto me sentía mucho más feliz. Pero la actitud de Jae seguía molestándome en el pecho. Yunho había estado apunto de decirme algo pero la mucama lo había interrumpido, ¿qué estaba pasando que nadie me decía nada? Tendría que recurrir a la única persona con la que sentía iba a responderme con la verdad. Yoochun.
Me vestí con la ropa que había en mi maleta –algo cómodo para no llamar mucho la atención (mis All Star, mi polera roja y mis Capris 2.0 que usaba para darme ánimos) –y con sigilo salí de la pieza rogando para que de la nada no apareciera Yunho o Jae (me dolía un poco el pecho cuando me acordaba de él). Golpeé la puerta despacito para que no se escuchara en todo el pasillo y cuando se abrió no pedí ni permiso y entré escapando de algo que no se veía por ninguna parte. Cuando me di cuenta de que de todas formas me habían pillado me puse a reír de manera vergonzosa y traté de escapar de la pieza encontrándome con la mano resistente de Jae rodeando mis hombros.
-Veo que el baño te ha hecho bien –observó Yunho sentado en el sofá más grande junto a Junsu el cuál jugaba con una X-box. Apreté los labios lo más fuerte que pude para que no se me escapara una mala palabra y me libré de las manos de Jae.
-No me voy a ir, ¿tranquilo? –le dije alejándome de él.
-Ni por asomo –me contestó y pasó junto a mí rozando deliberadamente mi hombro empujándome con fuerza.
Yoochun me sonrió y me invitó a sentarme junto a él mientras dejaba de lado el ejemplar de “Amanecer”. Changmin veía la televisión y se reía de algo que pasaban en un comercial mientras se comía unos Doritos. Levanté las cejas sorprendiéndome un poco de la sencillez de los chicos y me crucé de brazos esperando a que Yunho me dijera algo; como siempre.
-¿Venías por algo? –me preguntó Yoochun al oído. Di tal respingo que me sorprendió notar que nadie se daba cuenta… cosa muy, muy curiosa.
-Mm, pero no puedo preguntártelo ahora –le dije con frustración.
-¿Algo que tengas que ocultarnos niña…? –interrumpió Jae cruzando su pierna izquierda sobre la otra.
-No me llames niña, para tu información yo…
-Como te iba diciendo Yoochun, -me interrumpió Yunho intencionalmente –en la canción Ballons ya no podemos hacer el paso con caminata rápida… ya sabes, la última vez Changmin casi se cae y….
-Estaba hablando –le dije con voz más lata. Yunho me echó una rápida mirada y siguió como si nada.
-Junsu, quiero que cuando te vayas hacia atrás en Mirotic le pidas a See-Yoon que trate de no moverse tanto porque me distrae… -Yunho le tiró un almohadón a Changmin que le cayó en plena bolsa de Doritos desparramándose toda por el suelo. –Shim, quiero que no te cambies ropa tan rápido porque te agitas más, hazlo al mismo tiempo que nosotros.
-Creo que es mejor que me vaya –murmuré poniéndome de pie.
-Por lo menos tienes consciencia de estorbo –añadió Jae sin bajar la voz.
-No puedes irte –dijo Yunho, -siéntate, que ahora te daré el horario que dije te daría.
-Pues me lo das después –y salí de la habitación dando un portazo. -¿Quiénes se creen que son…? –Mascullé en español al llegar a mi puerta, -¿dioses o algo por el estilo? ¿Y ese Jae, qué bicho le picó…?
-No sé lo que dices, pero espero que no estés maldiciendo o algo por el estilo.
Me sobresalté al ver a Yoochun detrás de mí sonriendo y con el libro en la mano. Me disculpé con la cabeza.
-No, nada de eso… ¿y tú…?
-El ambiente se puso pesado luego de que Yunho le botara los Doritos a Shim, él cree que se lo hizo a propósito porque el coreógrafo le dijo que estaba engordando, lo que… -se acercó tanto a mí que quedé pegada a la pared –entre nos, es mentira, es solo que no nos gusta que piense con el estómago primero…
-Oh, ya veo…
-¿Y… a qué ibas a la habitación hace un rato?
-Ah, -me volví hacia la puerta incómoda y la abrí. –Quería hablar contigo.
-Lo sabía –Yoochun pasó a mi lado entrando primero a la habitación y se sentó en el sofá que había a los pies de la cama. Yo me quedé en el umbral de la puerta un poco mareada, pero era ahora o nunca. Tenía que saber qué pasaba de una vez antes de sentirme cómoda con los chicos.
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