lunes, 17 de agosto de 2009

Capítulo I. Parte 4


-Debe estar atestado afuera –murmuró Junsu.
-Pues como ya es costumbre, lo único que hay que hacer es divertirse –dijo Yoochun sonriendo y golpeando la espalda de Junsu.
-No te sueltes –dio Yunho de pronto cogiendo mi mano.
En menos de dos minutos me encontraba bajando la escalera de salida bajo la mirada inquisitiva de miles de chicas japonesas y flashes que deseaban marearme. Mis ojos no se despegaron de la nuca de Yunho, y así logré llegar a salvo al interior de aeropuerto.
-¿Estás bien? –me preguntó cuando llegamos a una habitación reservada del aeropuerto donde había más de tres enormes guardias afuera resguardándonos. Yo lo miré y asentí apenas.
-Mi mano –le avisé. Yunho miró nuestras manos aún entrelazadas y las soltó rápidamente dejándome con una extraña sensación de vacío. Jae pasó a mi lado sin decirme nada y Changmin fue directo al sofá a cerrar los ojos por un rato. Yoochun me palmeó la espalda y me felicitó por no perderme entre tanta gente y ser obediente al seguir las instrucciones de Yunho. Él cada vez me caía mejor, de seguro que era el más buena onda de los cinco, aunque Junsu también me felicitó.
Nos quedamos en la habitación alrededor de media hora hasta que un convoy de más o menos diez guardias se plantó fuera de la puerta avisándonos que era mejor salir ahora porque los aviones con famosos no iban a parar de llegar por lo que era necesario irnos rápidamente del lugar si no queríamos quedarnos atrapados toda la tarde.
-A propósito –quise saber ya que el guardia jefe me plantó una duda. -¿Qué hora es?
-¿Aquí o en Corea? –me preguntó Yunho sin mirarme.
-¿Estamos en Corea o aquí? –inquirí dolida por su falta de atención. No me respondió por lo que me volví y le pedí la hora a Yoochun.
-Las cuatro de la tarde –me contestó. -¿Algún problema?
-Bueno, tenía que reportarme en el hotel de Seúl antes de las tres de la tarde, y como veo ya las pasamos ¿no?
-Mm, no hay diferencia horaria entre Tokio y Seúl.
-¿Qué hago? –murmuré para mí misma.
Tenía que confirmar que había llegado al país porque si no se consideraba fraude de mi parte. Además este premio me lo había ganado por la universidad y se supone que venía en “plan de estudio” cosa que por lo visto no estaba haciendo. Me senté cerca de Changmin, que recién se venía despertando y reclamaba por comida, a pensar. Yunho seguía hablando con el guardia ahora en japonés por lo que dejé de tratar de descifrar lo que decían y me concentré en qué pasaría si no cumplía lo que el contrato del premio decía.
De seguro que le cobraban el dinero del viaje a mis padres y eso no era para nada bueno… Un vaso de agua me tapó la visión de los pies de Jae golpeando el piso. Levanté la vista y vi a Yunho ofreciéndomelo sin mirarme nuevamente. Desvié la vista y pasé de largo el hecho de que Jae me miraba como si le diera rabia mi rechazo para con su amigo.
-Bebe, -me instó Yunho golpeando la base del vaso en mi frente.
-No tengo sed.
-No es por la sed, es por que no vas a poder tomar nada de aquí en diez horas.
-¿Ah? –me volví bruscamente hacia él. -¿Qué-qué significa eso?
-Fui atacado hace algún tiempo por lo que no quiero que bebas algo de lo que no estoy plenamente seguro. Este vaso lo llené yo así que estamos bien, por ahora.
-No, no entiendo.
-A Yunho lo trataron de asesinar –me contó Junsu tomando un vaso de agua también.
-Nadie bebe nada cuando llegamos a un nuevo lugar sin que pases por lo menos diez horas desde nuestro arribo y el manager haya comprobado todos los servicios.
-Pero como el manager no está –continuó Jae –vamos a tener que ser más precavidos. Bebe lo que Yunho te está pasando, niña.
Lo fulminé con la mirada y de mala gana tomé del vaso. Miré a Yunho que ahora sí me veía directo a los ojos y me di cuenta de que su rostro estaba mucho más tranquilo que hace un rato.
-Cuando el guardia nos avise, tenemos que salir, ¿ok? –dijo yendo hacia la puerta.
Todos asentimos y nos quedamos en silencio tomando nuestros vasos de agua. La puerta sonó tres veces y Yunho asintió dando la señal para que todo se pusiera en marcha. Me tomó de la mano nuevamente y me extrañé al sentir un calor diferente recorrerme el brazo que rozaba su cuerpo. Estás desvariando por el cambio de hora, me dije. Y claro, cuando me di cuenta de la hora que era e hice cálculos, tenía que haber estado dormida hace más de 15 horas.
Mi cuerpo no iba a resistir.
Corrimos hacia la Van que nos esperaba entre cuerpos de mutantes guardias japoneses que hacían de pared entre nosotros y las fans que no sabía cómo nos habían visto. Yo sabía que los lentes con poder de rayos X no se habían inventado aún, pero no me cabía en la cabeza que las chicas japonesas pudieran ver a los chicos a través de las paredes porque apenas salimos de la habitación –la cuál fue rápidamente ocupada por otro grupo de cantantes a los que no tomé la más mínima atención –las fans se agolpaban entre los vidrios esperando cual gaviota a su pez. Tragué saliva porque no veía la forma de salir de allí de ninguna manera y porque me preocupaba que a los chicos les sucediera algo malo. Me sorprendí de este sentimiento pues apenas los había conocido horas antes y ya quería protegerlos… Mm, extraña sensación… pensé sintiendo nuevamente esa corriente eléctrica que me provocaba el roce del brazo de Yunho con el mío.
La Van no era muy grande y apenas cupimos los seis. Oí cómo Changmin reclamaba porque Junsu le había quitado su asiento junto a la ventana y como Jae les pedía que no pelearan por tonteras. Yoochun se sentó frente a ellos guardando un asiento para mí a su lado y otro para Yunho a su izquierda. Me aferré al asiento cuando sentí la oleada de fans pegadas a los vidrios que trataban de ver algo y dí gracias al cielo por la invención de vidrios polarizados. Yoochun me palmeó la mano con la que me afirmaba del asiento como si fuera a salir disparada de la Van.
-No te preocupes, ya estamos a salvo.
-Ok, -dije poco convencida.

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