martes, 25 de agosto de 2009

9º Capítulo. Libro de Paloma /Parte 4


No tenía miedo de Belén, lo más que podía hacerme era pegarme y yo también podía pegarle. Me lanzaría encima de ella con mucha fuerza y gritando: ¡ahh! Como lo haría un guerrero, para luego derribarla y declararme vencedora. Me reí de mis ocurrencias y cuando salí no temí lo que mi hermana me haría. Es más cuando miré por el pasillo no vi a nadie y eso me dio mala espina. Cerré la puerta del baño y volví a la habitación. No había nadie dentro tampoco lo que me molestó un poco de seguro que ahora estarían con sus “amores” y yo sola en la inmensa pieza… entonces oí que alguien me llamaba y me di vuelta.
-¡Paloma ven, apúrate!
Daniela agitó su brazo desde una de las habitaciones al otro extremo del pasillo y luego desapareció. Bien, por lo menos invitaban. Me dirigí hacia allí a paso lento porque no tenía ánimos de casi nada y lo único que quería era dormir aunque fuera en el suelo.
Todos estaban en la habitación de Xiah y Max. Pero cuando digo todos era porque estaban todos, o sea, desde los cinco DBSK hasta las cuatro hermanas, en este caso conmigo incluida. Y todos miraban la misma cosa, la pantalla de una laptop, en donde increíblemente estaba la cara de Xiah con una sonrisa. Me fijé mejor mientras entraba a la habitación que quien estaba al frente del computador portátil era el mismo Xiah… ¿entonces… la pantalla era un espejo?
-¡Paloma mira! –me gritó Nyzia desde el otro lado de la habitación junto a Xiah. – ¡Es su hermano! –me explicó apuntándolo.
-¿Eh? –inquirí yo.
-¡Son iguales! –exclamó Daniela. -¡Cómo tú y Belén! –añadió mirando a Nyzia.
Belén puso los ojos en blanco pero se notaba que también estaba perturbada de ver a dos chicos tan lindos idénticos. Jae me saludó con la mano y me preguntó si estaba bien. Le sonreí asintiendo al mismo momento en que Belén aparecía de la nada y me llevaba junto a ella para que mirara mejor por la pantalla.
-¿De qué hablan? –le pregunté a mi hermana mayor.
-Junsu le contó acerca de nosotras, creo que quiso que él conociera a Nyzia… no entiendo muy bien por qué… -y arrugó la frente.
-¿Eres bruta o qué? –le pregunté. Ella me miró con enfado.
-¿Qué dijiste?
-Que si eres bruta o qué, ¿Qué no te das cuenta de que se la quiso presentar como alguien especial…? –puse cara de obviedad y luego miré a Nyzia que no dejaba de sonreír a través de WebCam que estaba justo sobre la pantalla de la laptop. Belén la miró también y me soltó el brazo.
-Vámonos a dormir –dijo y salió de la habitación al mismo tiempo que U-Know lo hacía.
El líder la dejó pasar primero y ella le agradeció con la cabeza… algo inusual en ella… tendría que comenzar a investigar de esto…
-¿No vas a dormir? –me preguntó una voz masculina en japonés. Levanté la vista y vi que Jae había ocupado el puesto en donde había estado Belén antes.
-Mm, sí, creo que es lo mejor… -me volví sobre mí misma y salí de la habitación.
-¡Buenas noches! –me deseó cuando yo ya estaba un poco lejos. Belén salió de nuestra habitación de seguro a husmear porqué alguien gritaba buenas noches en japonés y se encontró conmigo caminando y a Jae entrando a su habitación.
-Ten cuidadito cabra chica, -me dijo cuando pasé a su lado. –Que no te vea cerca de él, ya te lo dije.
-Cállate Belén, tú no eres mi madre… -me metí a mi cama y esperé a que apagara la luz cosa que pasó como cinco minutos después, cuando mis otras hermanas (las que andaban de enamoradas por la vida; una de Max y la otra de Xiah –o del hermano) entraron a la pieza y se acostaron.
-Mañana hay que levantarse temprano –dijo Belén un rato más tarde cuando yo ya había caído en la primera etapa del sueño.
-¿Como a qué hora? –preguntó Daniela estirándose en la cama.
-Como a las cinco creo… -dijo ella.
-¡Ah, no muy temprano! –reclamó Nyzia.
-Lo siento, yo tengo que andar con ellos como si fuera no sé qué y eso es lo que me dijo Yunho, creo que tienen un programa de radio o algo así… como sea, mañana nos vemos… duérmanse.
-Buenas noches, borracha –le deseó Nyzia. Belén emitió un bufido pero le devolvió las buenas noches. Daniela dijo lo mismo y yo cómo quedarme atrás, también las deseé.
La noche cayó rápido y yo me sumí en ella de lo más feliz.

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