
Libro de Daniela.
Ver a Hero aparecer desde la puerta sin dejar que viéramos el interior del baño fue algo realmente chocante. Es más, la situación era muy fuerte. Primero Max que no se corría de mí y estaba pegado como si fuera lapa o algo así. En realidad eso no me molestaba mucho, el problema era que las cosas tampoco podían pasar tan rápido, de eso estaba completamente segura. Segundo, Nyzia que estaba frente a mí de la mano con Xiah (de seguro él no le había dicho todo eso de gustar por lo que estaba tranquila y no se preocupaba de mantener la distancia) Mi hermana era la más tranquila de las tres, por que tercero, Belén estaba histérica –como siempre –y miraba a Hero con los ojos inyectados de rabia. El pobre de U-Know la miraba un poco enfadado.
-¿Estás con mi hermana? –le preguntó Belén a Hero. El tipo sonrió y asintió. Belén se apresuró a empujar la puerta pero U-Know no la dejó tomándole de la cintura y haciéndola retroceder.
-Jae, sale del baño –le ordenó el líder.
-No hasta que esta loca prometa no hacerle nada a Paloma.
-¿Cómo te atreves…? ¡Déjala salir!
-¡Cálmate Belén! –le pidió Nyzia. Yo me acerqué a mi hermana mayor sin dejar de sentir la persistente presencia de Max a mis espaldas.
-Creo que es mejor que le digas a Hero lo que él te pide –comenté. Belén me miró como si yo fuera la loca.
-Cómo crees, este tipo quiere fastidiarme… ¡Paloma sale! –volvió a gritar
-Si no te callas le digo a todos lo que pasó en la habitación –dijo U-Know de repente y mi hermana se calló presa de una repentina vergüenza.
Miré a Nyzia preguntándole con la mirada qué era de lo que hablaba el líder pero tampoco ella podía contestarme.
-Voy por un vaso de agua, esto ya se volvió aburrido –dijo Micky pasando a mi lado bajando las escaleras. La encontré la mejor manera de escapar de esta situación que sólo nos dejaba más en vergüenza por culpa de mi hermana mayor por lo que me uní a Micky y también bajé las escaleras por un vaso de agua.
-Por Dios –dije ya sin contenerme. -¿Qué no te cansas?
Me volví hacia Max el cual había bajado las escaleras junto a mí. Él me miró como si no entendiera lo que le acababa de decir y se encogió de hombros.
-No es mi culpa –me dijo. –Siempre tengo hambre.
Puse los ojos en blanco y suspiré.
-No es eso a lo que me refería… -murmuré. Vi que Micky se reía mientras se servía el vaso de agua y dejaba que Max sacara algo del refrigerador. Se acercó a mí.
-No entiende tan fácil –me dijo. Luego lo miró y volvió su vista a mí. –No te preocupes, creo que mañana no lo vas a ver en bastante tiempo… -Y volvió a subir las escaleras.
No entendí porqué me dolió el pecho en ese momento ni porqué cuando vi que Max volvía a mirarme con una sonrisa sentí remordimiento de lo que le había dicho anteriormente. ¿Qué había hecho Micky al decirme eso? Ajá, ya lo comprendía, había utilizado la ya muy famosa psicología inversa… genial, lo que me faltaba. Max me señaló que me acercara y yo le sonreí. Sentirme mal no era algo que me gustara…
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