
Yunho habló por casi medio minuto tan rápido que apenas me dio tiempo de enfrentar la mirada de los animadores que estaban con la boca abierta y de la exclamación de sorpresa que dio el público femenino. Yunho se levantó y me acercó más al centro del escenario.
-¿¡Pero qué haces!? –le espeté resistiéndome a su empuje.
Yunho no me respondió ni me miró hasta que me dejó en medio del escenario.
-Dije que eras nuestra nueva manager, pero que no sabías de nosotros por que no vivías en Corea.
-¿Y por eso se sorprenden tanto?
-Se sorprenden porque eres mujer –me aclaró.
-¿Cómo eso?
Yunho no me respondió y dejó que el público me hiciera preguntas como si yo fuera una de los chicos. Estaba realmente avergonzada sin decir muy enojada con Yunho por dejarme sola e irse a sentar junto a sus compañeros. Fue el increíblemente atinado Yoochun quien se acercó a mí y me llevó de nuevo fuera del escenario mientras yo me tranquilizaba. Las japonesas eran igual que cualquier chica curiosa de saber qué diablos hacía una chica con su grupo preferido. Quisieron saber de mi familia y de porqué había viajado en Corea; de cómo me llevaba con los chicos (a lo que respondí con una gran mentira diciendo que todos eran súper amables conmigo y lanzándole una mirada cargada de veneno a Yunho) y de si me estaba acostumbrando a la vida agitada de TVXQ. Cuando me encontré en la oscuridad nuevamente me di cuenta de que algo pasaba y de que Yunho no me había dicho la verdad cuando me contó lo que le había dicho a las chicas al defenderme. Me quedé paralizada cuando los vi cantar y bailar; me di cuenta de porqué eran famosos. Esos movimientos y pasos de baile que hacían me dejaron paralizada… desvié la mirada varias veces esperando que ninguno de ellos notara que me latía el corazón a mil por hora y que estaba roja como granada.
Cuando el programa dio por finalizado los chicos se entretuvieron –no es esa exactamente la palabra –dando autógrafos a chicas que parecían haber ganado un concurso o algo –y yo con mis pies haciéndome añicos. Me dolía todo aparte de que tenía sueño y estaba preocupada porque mis padres no sabían nada de mí. Iba a morir en ese instante si los chicos no terminaban de una vez de firmar autógrafos. Me regañé a mi misma por ser tan egoísta y no pensar en las caras llenas de felicidad de todas esas chicas que veían con orgullo el CD o la foto autografiada por los chicos. Me aguanté todas las ganas de tirarles de los pelos y obligarlos a llevarme al hotel.
Estaba sentada encima de unos cajones cuando los chicos por fin se acercaron a mí y me dijeron que era hora de irnos. Yoochun me ofreció la mano que acepté gustosa y me dirigí con ellos a la salida que los guardias hacían para nosotros mientras se hablaban por wolkie tokie para asegurarse de que ellos estaban a salvo.
-Has aguantado –observó Jae caminando a mi lado.
-Dije que lo haría y así fue –le respondí sin poder reprimir un bostezo.
-Pero ya estás cansada…
-Mm –le dije caminando apenas.
Jae masculló algo que sonó como “yo le dije que no…” pero no entendí nada más. O tal vez era mi imaginación pero creo que cuando él dejó de hablarme el silencio al caminar se me antojó de lo más cómodo y cerré los ojos aún sin dejar de caminar.
-¡Cuidado! –fue lo último que escuché y luego todo se volvió negro.
Despertarse con la cara de cinco chicos guapísimos no es la mejor forma de levantarte porque piensas que estás en el cielo y por ende muerta. Pero estos chicos no sabían eso… y para mí, era la primera vez que experimentaba la sensación de que un par de ojos me veía más allá que la simple manager de repuesto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario