lunes, 17 de agosto de 2009

Capítulo I. Parte 5


Changmin se revolvía en el asiento del medio y le pegaba en la rodilla a Junsu con cara de lástima para que él lo dejara sentarse en la ventana. Jae bufó y se colocó sus audífonos para no tener que ver el intento patético de Changmin por ocupar el lado de la ventana. Junsu por su parte hablaba por teléfono con alguien y Yoochun conversaba con Yunho de algo que entendí. Al cabo de unos segundos la Van comenzó a moverse gracias al apoyo de guardias que hicieron barrera entre el auto y las fans que seguían llegando al lugar de estacionamiento.
-Junsu, por favor… -rogó Changmin.
-Changmin córtala –ordenó Yunho mirándolo fijamente.
-¿Qué pasa? –le pregunté a Yoochun bajito para no ser indiscreta.
-A Changmin le gusta mirar por la ventana para ver japonesas lindas. –Me contestó él igual de bajo.
-Ah, -dije mirando al chico que se había amurrado en su asiento y miraba con rencor a Junsu el cual seguía hablando por teléfono.
El asiento confortable de la Van me produjo tal adormecimiento que al cabo de tres minutos sentí como los ojos se me caían solos de puro cansancio.
-¿Tienes sueño? –Oí a Yunho preguntarme por encima de Yoochun quien se hizo para atrás para que Yunho me viera mejor.
-No he dormido en casi 16 horas, -le dije. –Estoy muerta.
-No vas a tener tiempo de dormir –me dijo fríamente. –Ahora tenemos menos de dos horas para cambiarnos de ropa e ir al programa oficial del festival.
-¿Qué? –inquirí sintiendo cómo mi cuerpo reclamaba por una cama cómoda y horas de sueño.
-Vas a estar en el programa –me dijo ahora volviendo a sentarse como antes y dejando que Yoochun lo tapara para no mirarme a la cara. –Y no puedes descansar hasta que nos vayamos de allí.
-Yunho, no es justo… -comenzó a decir Yoochun.
-Lo que no es justo es que Junsu me haya quitado mi asiento –reclamó Changmin lanzándole una mirada de odio a su compañero de asiento quien no se dio por aludido en ningún momento.
-Ya he dicho, -finalizó Yunho, -además ella se ha comprometido con el manager y con el grupo, no puede dejarnos simplemente por estar cansada.
-Pero… -dijo Yoochun mirándome con lástima.
-No importa –dije resuelta –si me muero, será su culpa.
Yunho no respondió a mi comentario por lo que la conversación se dio por terminada. Yo sabía que podía lograr quedarme despierta, pero las consecuencias serían horribles. Pero si Yunho quería jugar rudo, pues yo también y haría a mi cuerpo moverse hasta que se me adormeciera. De eso estaba segura.
Llegamos al hotel y se me asignó un dormitorio para mí sola por el hecho de ser mujer. Yoochun tenía uno con Junsu y Changmin y Yunho compartía la habitación con Jaejoong. Mi habitación estaba entre ambas piezas por lo que me di cuenta de que Yunho quería estar seguro de que no escaparía o algo por el estilo. Era un paranoico, y me cargaba la gente paranoica.
Antes de entrar a mí habitación Yunho me detuvo en la puerta y todos también lo hicieron curiosos de lo que tuviera que decirme, pero Yunho sólo se limitó a advertirme de que no me quedara dormida porque aunque fuera un zombie iría al programa sí o sí. Yoochun movió la cabeza en desacuerdo y Changmin bostezó dando a entender que Yunho lo aburría. Junsu levantó los hombros y entró a la habitación de la derecha mientras Jae pasaba de largo y entraba a la de la izquierda. Yunho me dirigió una última mirada antes de entrar a su habitación y Yoochun fue el único que se quedó conmigo.
-¿Qué se supone que debo usar? –le pregunté poniendo una mano en el picaporte de la puerta antes de entrar desesperada por darme una ducha helada para espantar el sueño. Él se rascó la cabeza.
-Iré a consultar a la revista Cosmo de Shim, -dijo apuntando a su habitación. –Tú… date una ducha y luego golpeas.
Asentí no muy convencida y luego entré a la habitación dejando la maleta tirada a los pies de la cama. Busqué una toalla en el baño y me metí a la ducha. El agua helada me hizo tiritar entera pero por lo menos alejó el sueño de mi cuerpo de manera muy eficaz con lo que podría demostrarle a Yunho de lo que estaba hecha.
La ducha sólo duró diez minutos porque de verdad estaba muy helada y no quería pescar un resfriado y cuando salí prendí la TV porque estaba acostumbrada a hacerlo en mi casa. Me di cuenta bastante tarde de que no entendía nada de lo que se decía y me dispuse a ponerme la bata blanca que estaba en el clóset para ir a la habitación del lado por mi ropa cuando una imagen mía en la televisión llamó mi atención.
Esa definitivamente no era yo. Claro, tenía mi mismo cuerpo, y caminaba torpemente de la mano de un oriental muy guapo al que no dejaba de mirar como embobada. Me llevé la mano a la boca de lo sorprendida que estaba al reconocer que así me había visto Japón entero y quizás hasta Corea, con aquella mirada que más parecía de enamorada que de miedo por los miles de flashes que habían entorpecido mi vista en esos momentos.
Apagué la televisión muy molesta y confundida para salir de la habitación en bata y pantuflas a golpear muy quedadamente la puerta del lado. Changmin apareció en el umbral aún secándose el cabello mientras una chica le arreglaba la ropa que estaba colgando. Yoochun me hizo señas para que pasara y las chicas apenas había entrado me hicieron sentar y empezaron a hacerme miles de cosas. Una me veía las uñas, otras los pies, otra el cabello y otra me maquillaba. Todas hablaban japonés por lo que no podía entender nada, pero tampoco me preocupaba mucho pues Yoochun conversaba conmigo y me mostraba lo que podría usar esa noche.
-¿Te gusta este modelo? –me preguntó mientras yo aguantaba la risa al ver a Junsu medio fastidiado poniéndose el vestido en la parte de enfrente de su cuerpo como lo hacemos las chica cuando queremos ver si el color de la ropa nos quedará bien.
-Es muy fuerte, -dije cuando el color amarillo invadió el cuerpo de Junsu hasta las rodillas.
-¿Y este? –inquirió ahora cuando Junsu tomó otro vestido del montón que había encima de una cama.
El vestido se veía de lo más cómodo y simple. Algo con estilo y de color negro era lo mío por lo que elegí ese al instante. No era una chica muy regodeona con la ropa, cuando salía a comprarla me demoraba muy poco así que el elegir el vestido tampoco tardó mucho.
Los chicos dejaron que entrara al baño a colocarme el vestido y los zapatos que venían con un taco asesino y cuando salí me encontré como una extraña nuevamente, pero con la diferencia de que el vestido lo había elegido yo, y eso me gustaba.
Los chicos sonrieron sin decir nada. Junsu entró al baño ahora para ponerse su ropa mientras yo me quedé con Yoochun quien ya se había vestido.
Yunho entró como si nada y se quedó mirándome como si fuera la primera vez que lo hacía. Me levanté poniéndome a la defensiva al tiro porque ya veía que me decía que estaba mal vestida para el programa o algo por el estilo.
-¿Qué te parece? –preguntó Yoochun cerrando el libro que había estado leyendo. Yunho negó con la cabeza.
-Pues no puedo ponerme nada más –le dije enfadada por su reacción, -además esto es de última hora, yo no tengo ropa para salir en programas como esos y…
-Te ves bien –dijo interrumpiéndome. –En realidad más que bien, me ha sorprendido lo guapa que estas, nada más.
Tragué saliva sintiendo mis mejillas colocarse rojas como tomate y me volví hacia la ventana. Yoochun soltó una risita.
-En fin, -dijo, -¿A qué venías?
-Ya nos vamos –le respondió Yunho. –La limo nos espera.
-¿Ahora vamos en limo? –pregunté yo emocionada porque nunca me había subido a una de esas. Vi a Changmin estirarse descaradamente en la silla donde las chicas aún lo maquillaban.
-Síii, -dijo con la boca abierta, -las limos son lo mejor, hay comida…
Yunho puso lo ojos en blanco en el momento en que Jae entraba en la habitación.
-¡Wow! –exclamó cuando me vio. -¡Pero qué cambio!
-Mm, -dije yo incómoda. –Yunho ya me lo dijo…
Jae miró a su compañero de habitación y le golpeó el hombro con el suyo llamándole la atención de manera grosera. Yunho lo miró con rostro grave y salió de la habitación. Yoochun movió la cabeza negativamente y salió también.
No tenía miedo, claro, pero estar en un país extranjero, con extranjeros y en un programa extranjero no me hacía sentir muy tranquila. Salí rápidamente detrás de Yoochun sin mirar a Jae y seguí caminando hasta que estuve al lado de él. Sentía que algo raro pasaba y no comprendía que podía ser.
La verdad pronto saldría a la luz y eso no iba a agradarme para nada.

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