
Libro de Paloma.
Luego de que Belén entrara en la habitación y pidiera disculpas (cosa que nadie creyó porque estábamos demasiado enojadas) Nyzia apagó la luz y todas nos sumimos en el silencio de la noche. Quería dormir, pero los recuerdos de ese día aún estaban frescos y con la ayuda de la música de Ai Otsuka comencé e rememorar todo lo que me había pasado desde que estaba en la rueda de la fortuna con Jae…
-¿Crees que lo estamos haciendo bien? –me preguntó cuando la Rueda se detuvo dejándonos casi en el punto más alto. Yo lo miré haciendo una mueca porque bueno, esa era una pregunta un poco profunda y en realidad no la había entendido del todo bien.
-¿A qué te refieres? –Le pregunté. Él se encogió de hombros y miró hacia la ciudad a nuestros pies.
-Quiero decir que, no sé, a veces creo que nos pasan las cosas demasiado rápido.
-Estás hablando de ustedes como Dong Bang Shin Ki… ¿no? –Jae asintió. Yo abrí la boca para decir algo pero en realidad no sabía las palabras para expresarlo.
-Mm, creo que tal vez las cosas pasan y no las disfrutamos lo suficiente, no sé…
-Yo creo que todo tiene su tiempo –le dije sintiéndome realmente incómoda por tener este tipo de conversaciones. Normalmente trataba de alejarme cuando mis hermanas se ponían en plan “serio” al conversar, pero esta vez estaba con Jae, o sea, no podía no decirle nada. –Tal vez tú lo ves como algo rápido, pero llevan más de 4 años en esto, las cosas no han sido rápidas.
-Tienes razón… -Jae me miró y yo sentí que ahora sí moría. Entonces se cambió de lado y se sentó junto a mí.
-No te pareces a tu hermana.
-Por supuesto… ella es más negra que yo. -Puse cara de orgullo y Jae se rió. –En realidad, no somos tan diferentes –admití.
-Pero yo creo que sí. O sea, lo que he visto…
-No has visto nada entonces, -le dije levantando mi dedo índice como si estuviera explicándole un lección. –Mira, ella es igual a mí en lo referente a chicos y a gustos personales como los animés o doramas y esas cosas… no sé si entiendes.
-Pero yo no me refiero a eso.
-¿A qué entonces?
-Yo a ti te gusto ¿no?
Me atoré y miré hacia otro lado tratando de calmar el repentino calor que me consumió de manera apabullante. Jae se volvió hacia mí en el asiento.
-A tu hermana no le gusto… por eso digo que son diferentes.
-Eh, claro… como tú digas…. -¿qué más podía decirle luego de que había sido descubierta tan fácilmente?
Hubiera preferido mil veces una declaración un poco más convencional o algo así, tal vez unas flores de mi parte para Jae o una carta… tal vez le hubiera dicho mientras dormía, así en el oído, para que luego creyera que era un sueño, o sólo se lo hubiera dicho al pasar, algo rápido y sin dolor… lo usual. ¿¡Pero quien se declaraba sin hablar!? Más encima él mismo se daba la declaración… me corrí un poco del asiento y me apegué a la ventana justo cuando la cabina comenzaba a descender.
Paloma!! no te cortes xD
ResponderEliminar