martes, 25 de agosto de 2009

9º Capítulo. Libro de Paloma /Parte 3


Libro de Paloma.

Estaba sentada en el borde de la tina mientras Jae conversaba con alguien afuera. La verdad es que no me importaba nada, quería quedarme allí porque ya veía que Belén me dejaba en vergüenza si salía. La manera en la que había golpeado la puerta no dejaba dudas de que estaba completamente enojada y que si fuera por ella ya hubiera entrado en la habitación sacándome de los pelos.
-¿Vas a salir o no? –oí que preguntaba Belén en español a través de la puerta. U-Know le dijo algo y ella dejó de hablar. Jae entonces se volvió a mí y me sonrió.
-Dice tu hermana que no se enojará. Creo que le he explicado que fue un accidente el que te quedaras aquí encerrada conmigo.
Yo lo miré y asentí. Entonces cerró la puerta y se acercó a mí. No era justo que estuviera sólo con toalla, o sea, eso era una maldad universal y yo apenas podía mirarlo a los ojos sin sonrojarme, pero no era mi culpa. Además tampoco había podido usar al señor retrete porque me incomodaba que alguien me viera, en especial si ese alguien era Jaejoong, integrante de DBSK… no podía hacer mis necesidades enfrente de una estrella…
-Voy a salir primero, ya le dije a Yunho que te ibas a quedar dentro, haces lo que tengas que hacer… -me puse roja de pronto –y luego sales. –Dijo mientras se enderezaba e iba a la puerta.
-Gracias –le dije. Jae se volvió a mí y levantó el dedo índice.
-De nada chica. –Y salió volviendo a cerrar la puerta.
No era justo, apenas y podía encontrar el excusado luego de haberme quedado encerrada con él. Pero es que no sabía que estaba ocupado, o sea, alguien con más cerebro cerraba la puerta con pestillo o algo así. Tal vez yo tenía la culpa por haber entrado tan repentinamente o simplemente había sido el destino.
Ahora en la soledad podía permitirme soñar con que tal vez yo y él estábamos destinados y por eso era que nos pasaban cosas como estas. El verlo en la tina dormido me había parecido poco menos que la visión de un ángel y por Dios, qué ángel. Creo que él estaba más sorprendido que yo cuando me vio allí por que –según él –se le había pasado el tiempo y se había quedado dormido ahí. También noté que le daba vergüenza y que se ponía rojo al verme parada junto a la puerta con notables ganas de salir corriendo.
Me pidió que me diera vuelta para vestirse e irse, pero yo apenas podía moverme, así que nos quedamos en silencio bastante rato hasta que mis extremidades se dignaron a moverse. Me volví hacia la puerta y supe que Jae se levantaba de la tina por el sonido que hizo el agua al caer de su cuerpo (apenas y me contuve las ganas de gritar) y cuando él me lo dijo me di la vuelta y le permití el paso a la puerta. Unos segundos más tarde nos dimos cuenta de que la puerta estaba cerrada por fuera, fue él quien me tranquilizó diciendo que si no eran mis hermanas iba a ser Micky quien se preocupara porque habíamos desaparecido de pronto. Entonces fue cuando oímos sonidos fuera y luego un grito que dio miedo y luego un golpe ensordecedor en la puerta y los gritos de nadie más ni nadie menos que mi hermana mayor que de seguro estaba con los pelos de punta dignos de una Cruela de Vil.
Jae se acercó a mí y me tapó la boca. No entendí el gesto puesto que lo mejor era salir de ahí en ese momento pero luego entendí que Jae le estaba dando tiempo a mi hermana para que se calmara. La cosa era que mi hermana entraba en la histeria a cada momento y por más que Nyzia o Daniela intentaran controlarla ella no hacía más que gritar más fuerte. En eso oí la voz del líder y a Belén que se quedaba momentáneamente callada. Jae me soltó y se acercó a la puerta para decirle algo al líder en coreano y oí como el pestillo era corrido dejándonos libres de salir. El problema era que yo todavía no usaba el W.C. por lo que necesitaba que Jae saliera, pero el tipo cuando abrió la puerta se quedó de pie allí conversando con U-Know esperando no sé qué.
Pensé en lanzarle papel higiénico en la cabeza y decirle que se fuera, tal vez si lo mojaba con agua helada saliera corriendo o algo así dejando que por fin pudiera utilizar al señor excusado, pero no podía moverme porque si lo hacía ocurriría un incidente en ese momento. Jae seguía conversando con U-Know y eso me daba más rabia. Hasta que por fin cerró la puerta y me dijo que saldría. No entendía nada eso de que mi hermana no iba a retarme o algo así, lo único que quería era que saliera. Si hubiera podido hablar me hubiera salido una voz como de ogro que le hubiera dicho:
-Sólo quiero usar el retrete, vete ahora.
Pero lo único que le dije fue “gracias” como una niña buena.

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