jueves, 3 de septiembre de 2009

12º Capítulo. Libro de Belén /Parte 1


Libro de Belén.

Juro que quedé plana del puro golpe. Mi trasero me subió hasta la garganta y luego bajo de golpe para darme cuenta de que mis hermanas miraban detrás de mí con notorio miedo. Me giré lentamente y vi que muchas japonesas me nos miraban no con temor ni nada de lo que había esperado, si no que sus ojos demostraban sorpresa.
-Levántate –masculló Daniela roja de vergüenza.
-Si me ayudan… -comenté. Tenía mis pies aún dentro de la van, pero todo mi ser estaba fuera por lo que no podía moverme mucho.
Nyzia bajó de la Van y me tendió la mano, me levanté como pude y me sacudí. Paloma bajó también pero no me dirigió ninguna mirada ni nada. Daniela se arregló el pelo y salió de la Van la cual al verse libre de nosotros partió sin más ni menos.
Iba a matar a Yunho por haberme dado la inteligente idea de salir como si nada de una Van que decía al costado “Tohoshinki”, genial. Carraspeé un poco y di unos pasos, las fans nos miraron unos momentos y luego comenzaron a murmurar cosas que no entendí. Oí a Paloma silbar de sorpresa.
-¿Qué sucede? –escuché que Daniela le preguntaba mientras continuábamos nuestro camino hacia la reja de madera que tendríamos que traspasar en unos segundos más.
-Están sorprendidas…
-Eso es obvio, -le dije poniendo mis ojos en blanco. –Di algo que no sepamos.
-Pero, -continuó ella como si yo no hubiese dicho nada. –No saben que vivimos con ellos, si no me equivoco creen que estábamos en su Van porque se seguro que en nuestro país ganamos un concurso o algo así.
-¿Eso es bueno o malo? –preguntó Nyzia, despistada como siempre. Levanté una mano e hice el gesto universal de “no”.
-Se van a decepcionar y luego nos van a odiar… no creo que eso sea muy bueno… ¿o sí?
-Pues la verdad es que no… -susurró Nyzia entendiendo las cosas.
-¿Tienes las llaves? –preguntó Paloma.
-Claro, -le dije metiendo mi mano en el bolsillo y mostrándole el metal. –No soy tan to-on-ta… -me burlé. Daniela emitió su típico bufido y me hizo un desprecio.
-El momento de la verdad ha llegado –oi decir a Paloma cuando nos acercamos a la puerta de entrada. –Si nos tiran huevos, no duden en poner a Belén como escudo.
-¡Oye! –le dije yo media picada. –Mejor te dejamos como carnada y nos salvamos las demás…
-Tú estás vieja, tu vida ya no sirve de mucho, es mejor que las jóvenes sigamos con vida ¿no creen chicas?
Nyzia puso los ojos en blanco y Daniela apuntó a la puerta impaciente por entrar. No entendía cómo las japonesas se levantaban tan temprano sólo para tener la mínima posibilidad de ver a los chicos, mientras yo rogaba porque se retrasaran y no llegaran a casa tan rápido para sentirme un poco más cómoda sola con mis hermanas.
Estoy segura de que oí la típica banda sonora de los momentos cruciales de las películas cuando saqué la llave a la luz, cuando mi mano iba camino a la cerradura de la puerta escuché un murmullo muy fuerte a nuestras espalda y eso me alentó a hacer las cosas más rápido y en menos de dos segundos abrí la puerta y me metí junto a mis hermanas dentro de los seguros terrenos de la casa.
Creo que las chicas afuera comprendieron un poco tarde lo que había pasado porque cuando oímos el murmullo de desaprobación nosotras ya íbamos a mitad de camino a la puerta principal. Una vez adentro nos sacamos los zapatos, nos pusimos las pantuflas y nos quedamos quietas sin atrevernos a entrar.
-¿Estamos sanas y salvas no? –preguntó Nyzia. Yo suspiré y me rasqué la cabeza.
-Uh-uh, -dije. –Pero por un pelo.

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