
Esto iba a ser un problema. Belén no había visto cómo Junho miraba a Nyzia, y tampoco había notado lo ciego que se ponía Xiah a su lado. Esto no era buena idea, para nada…
Golpearon la puerta y me apresuré a cruzar la habitación para abrirla mientras seguía escuchando como Belén usaba la psicología inversa con Nyzia haciéndole creer que ir a una fiesta con el hermano del chico que te gusta no era nada comparado con los vestidos y joyas y maquillaje que íbamos a poder usar esa noche.
-Hola –me dijo Max cuando abrí la puerta.
-Hola –le dije yo.
-Ya te enteraste.
-Uh-Uh.
-Daniela ¿quién es? –preguntó Belén.
-Es Changmin –dije yo. Me gustaba ver sonreír a Max cada vez que decía su nombre. Belén se acercó a nosotros y lo miró de pies a cabeza.
-Espero que aquí el señor no se olvide de que es el anfitrión mañana en la fiesta para esta pobre chica venida de Inglaterra…
La miré sin comprender, pero Max hizo una reverencia que hizo que hermana mayor riera satisfecha.
-No entiendo –dije.
-Que él te explique, yo voy a hablar con Yunho.
Y salió de la habitación dejándonos solos.
-¿Anfitrión? –pregunté mirando a Max.
-Por supuesto. Según las encuestas mi pronunciación es mejor que la de todos aquí, y como vienes de Inglaterra, tendré que estar contigo durante la fiesta…
-Preferiría no ir.
-¿Cómo…?
-Se ahorrarían el tener que mentir, -dije yo cerrando la puerta y apoyándome en ella. –Nos quedamos aquí y se acabaron los problemas.
-Pero, no… pero…
-¿De qué sirve que vayamos? –inquirí.
-Yo quiero que vayas –me dijo tan tierno que tuve que mirarlo directo a los ojos para recordarme a mí misma por enésima vez que al tipo yo le gustaba y que era verdad, que no me lo estaba inventando ni nada.
-Qué lindo eres… -dije. Sí, estaba coqueteando y qué, ¿quién iba a decirme algo? Si el chico que me gustaba y al que yo le gustaba estaba frente a mí no iba a quedarme como zombie… o sea, eso ni pensarlo.
-Tú también eres muy linda –me dijo él.
Yo no sé si me sonrojé o algo parecido pero de repente Max se me quedó mirando muy serio y yo estuve apunto de perder la conciencia porque se me había olvidado respirar. Max se acercó a mí y estiró su mano poniéndola en mi mejilla, haciendo que me apegara más fuerte a la puerta. Pasó su dedo pulgar por mi rostro y comenzó a acercarse más, y más y más…
-¡Daniela ven! –la puerta se abrió de golpe y caí encima de mi hermana Paloma. -¡Tonta! –me dijo empujándome hacia otro lado con lo que me pegué en la cabeza, mi parte del cuerpo más débil.
Y en ese momento vi todo rojo, la sangre me hirvió y sentí mi fuerza crecer de manera alarmante. Estiré mi pierna y le pegué a Paloma en el brazo.
-¡Nadie me dice tonta! –le grité.
-Nadie me pega –dijo ella y me tiró del pelo haciendo que me doliera más la cabeza.
Yo iba a pegarle de nuevo pero vi a Max inmóvil mirándonos desde el umbral de la puerta y de forma instintiva me tapé la cara y cerré la puerta muy fuerte.
-¡Tonta! –le dije a Paloma. -¡Ahora qué irá a pensar de nosotras!
-Que somos hermanas normales.
-¡Que somos animales! –grité yo apunto de llorar.
-¿Diri? –oí que preguntaba Nyzia. -¿Qué pasó?
-¿¡Qué no viste!? –gritó Paloma poniéndose de pie y lanzándome una mirada que me dieron ganas de pagarle muy fuerte en la cara.
-Abrió la puerta y me caí encima de ella –le dije a Nyzia lo más calmada que pude. Mis ojos comenzaron a lagrimear y en mi mente lo único que veía era la imagen de Max mirándome sorprendido.
-Me aplastó –dijo Paloma en tono ofendido. –Iba a contarle lo que había pasado entre tú y Xiah pero cuando abrí la puerta la pillé apunto de besarse con Max, si por eso no más es que está enojada…
-Paloma cállate –le dijo Nyzia. La miré entre mis lágrimas y la noté un poco avergonzada. –No tienes que andar contando las intimidades de los demás. Tenemos que trabajar en nuestros papeles.
-No voy a ir a la fiesta –dije levantándome del suelo sintiendo que se me movía todo a mis pies. –No voy a ir a ningún lado, menos con esa…
Paloma me tiró la lengua y salió de la habitación. No quise fijarme si Max seguía allí, por eso es que seguí con mi cara cubierta y me estiré en mi cama.
-Dile a Belén que no se preocupe por mí, que yo me voy a quedar sola… que ya veré…
Me puse a llorar y dejé que Nyzia me consolara un rato, pero el cabo de unos momentos Paloma entró en la habitación para decirle a Nyzia que Belén la llamaba a comer. Yo no bajé por supuesto, además ya había comido un poco con Max y… ese pensamiento me hizo estremecer de pena, pero me contuve hasta que vi que Nyzia salía de la pieza con una cara de extrema preocupación. Cuando la habitación quedó a oscuras, cerré los ojos con mucha fuerza y abracé un almohadón rogando para que todo se acabara pronto.
No pude quedarme dormida aunque quise. La verdad es que en ese momento deseé estar en casa para poder llorar en más confianza, o enojarme con más libertad, porque tener a más de cinco hombres en la casa hacía que no me sintiera cómoda para nada, aún si uno de ellos me gustaba. Tragué saliva varias veces para mojarme la garganta que tenía seca y me levanté a abrir una de las cortinas porque estaba muy oscura la pieza y no me acordaba de donde estaba el interruptor para prender la luz y me sorprendí al notar que las ventanas se podían abrir y que afuera de ellas había un balcón.
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