
La biblioteca de estos tipos era lo máximo. Juré que cuando tuviera dinero haría una así para mí, con mucho más libros para leer y laptops y una cortina para ver películas y todo eso. Con secciones para cada tipo de libro, por ejemplo, diferenciar las novelas románticas de las criminales o de suspenso. Tener libros de amor puro y otros de aventura, las sagas de libros más reconocidas y por supuesto un estante de muchos metros sólo para mangas. Mi sueño por fin echo realidad.
Cuando Yunho me llevó a donde estaba Yoochun porque quería ver a mi querido amigo –cosa que molestó un poco a Yunho con lo que me sentí muy satisfecha –casi morí al ver a donde se había ido a esconder nuestro pequeño Chunnie.
Parecía cachorro en casa nueva, me movía de aquí para allá (tal vez también moviera la cola como un perrito) miraba todos los libros y contaba los que yo había leído. Amaba leer, era algo que me apasionaba desde que era pequeña y ver tantos libros juntos me hizo preguntarme si tal vez podía mudarme de mi habitación y estar más seguido en este lugar. Me di vueltas por todos los estantes y envidié a los chicos al máximo porque cuando le pregunté a Yoochun si ellos venían a leer me dijo que sólo Jae lo hacía. Yunho me explicó avergonzado que lo suyo era el baile, pero que también venía a leer de vez en cuando, pero que Changmin y Junsu rehuían este lugar como si apestara.
-¿De verdad te gustan los libros? –me preguntó Yunho sin creerme.
-Por supuesto, son el mejor invento del mundo, claro que luego de la música. Obvio.
-Puedes sacar cualquier libro que quieras –me dijo Yoochun. –Pero tiene que estar en el sitio de donde lo sacaste cuando lo termines.
-¿¡En serio?! –pregunté muy alegre.
-Sí –me dijeron ambos.
Sonreí de oreja a oreja y de pronto sentí que mi estómago me mandaba la señal de que quería recibir alimento y rápido.
-Tengo hambre –dije.
-Lo notamos –dijo Yoochun sonriendo. –Pero antes tengo que hablar algo con ustedes.
El rostro de Yoochun cambió radicalmente y se puso muy serio. Nos invitó a tomar asiento en los sillones y luego de un rato en que guardó silencio comenzó a hablar dirigiéndose en especial a mí.
-Supongo, que como pasó cuando te conocimos, aquí el líder no te ha contado nada.
-¿Nada…? –Miré a Yunho el cual se mordió el labio como lo había hecho la vez en que se le olvidó contarme que eran famosos.
-No te dijo porqué llegamos temprano ¿o sí?
-Bueno, me dijo que era porque había llegado Junho… ¿no es por eso?
-Junho fue una excusa –me explico Yunho. –Teníamos que pensar rápido.
-Rápido ¿porqué…?
-Me dijiste que cuando llegaron aquí había fans afuera ¿no? –preguntó Yunho mirándome serio.
-Uh-uh. Y tú muy inteligente me dijiste que saliéramos como chicas normales y luego entráramos a la casa… algo muy loco debo decir.
-Sí, -admitió el líder. –Fue un error, lo sé. Tuvieron que haberse quedado en la Van hasta que llegaran los guardias del vecindario o yo debería haber mandado a alguien no sé…
-El problema es que la prensa ya se enteró y…
Yoochun y Yunho se miraron.
-¿Y…?
-La productora con la que trabajamos nos interrogó. Canceló todo lo que nos quedaba para el día y nos pidió explicaciones.
-¿Qué pasa chicos? Hablen claro, me están asustando…
-Tienen que salir.
-¿Cómo salir?
-Tú no, porque Yunho le mostró tus papeles y el contrato al productor general, pero tus hermanas tienen que irse…
-Pero si no… ¡no las puedo echar!
-Lo sabemos –me dijo Yunho tomándome de la mano. Yoochun observó el gesto pero no le prestó mucha atención a eso. –Por eso es que tenemos un plan.
-¿Plan?
Los chicos estuvieron hablando conmigo durante mucho tiempo, organizamos las cosas y vimos todos los detalles. Cuando terminamos de hablar la luna ya había salido en el cielo y yo me moría de hambre. Pero había cosas más importantes de las que hablar. Cosas, mucho más importantes.
Estaba temblando cuando me reuní con mis hermanas en la pieza. Por lo menos las tres habían comido algo, lo que me alegró y me tranquilizó bastante. Se sentaron el borde de una cama lo más lejos posible de la puerta de entrada, una petición mía porque no quería sobresaltarme si alguien la golpeaba mientras hablábamos.
-¡Belén habla! –me exigió Nyzia impaciente porque terminara todo. La verdad es que la había encontrado muy cerca de Xiah cuando la vi en el living, pero por el momento no iba a preguntar nada de nada si no que me iba a enfocar en lo que se nos venía al día siguiente.
-Si no nos dices ahora, yo me voy –me amenazó Daniela levantándose.
-¡No! –le dije. –No, si es que… esperen si ya les voy a decir, lo que pasa es que no encuentro las palabras…
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