lunes, 28 de septiembre de 2009

15º Capítulo. Libro de Paloma /Parte 4


No era exactamente eso lo que esperaba ver cuando bajara por las escaleras, y era raro… muy raro. Cuando yo veía a Belén besarse con sus novios (uno solo para ser exacta) no sentía lo mismo que sentí al ver a Nyzia haciendo lo mismo. En realidad me dieron ganas de separarla de Xiah porque yo sabía que mi hermana se estaba enamorando y nosotras no podíamos quedarnos allí… Belén lo había dicho y yo lo entendía completamente, aunque doliera como caballo el saberlo.
Hero me tomó de la mano y me instó a volver al segundo piso. Asentí sin dejar de mirar la perturbadora escena que se desarrollaba en el living a vista y paciencia de quien quisiera verla. Mi hermana tenía que ser más cuidadosa, mínimo…
-Vamos –me dijo Hero tirando de mi brazo para que siguiera subiendo las escaleras.
-Pero…
-Si tú estuvieras pasando por lo mismo no creo que te gustaría que se te quedaran mirando ¿o sí?
-Bueno…
No podría hilar palabras, menos en otro idioma así que dejé que Hero me llevara al segundo piso tratando con todas mis fuerzas de sacar la imagen de mi hermana con Xiah de la mente.
Entonces Hero dejó de tirarme y nos quedamos de pie en el pasillo. Lo miré y de pronto me imaginé a mí dándole un beso… qué vergüenza Dios…
-Ya sé lo que estás pensando –me dijo.
-¿Qué? Eh, yo, no, para nada… -miré hacia otro lado mientras oía que Hero se reía.
-No te culpo, también pienso lo mismo…
-¿En serio? –mi corazón comenzó a latir muy rápido… Hero estaba pensando lo mismo que yo, o sea, conmigo, o sea, los dos, o sea…
-Aunque todavía no sé con quien… a decir verdad…
Dejé de pensar tanto y sentí la decepción inundándome porque mis pensamientos eran todos dirigidos a mí con Hero y bueno, los de él… ¡con una sombra! Esperaba que en sus sueños la mujer llevara algo para defenderse, porque yo haría lo posible por encontrarla y sacarla de la mente de Jae por los pelos.
-¿Pasó algo? –preguntó apoyándose en la pared con lo que su visión fue más de un ser superior, algo parecido a un ángel… porque no había nada más superior que un ángel ¿o sí? Porque si ese fuera el caso Hero lo era todo.
-No nada, -le dije. –Tengo hambre.
-Ah, cierto… no has comido nada.
-Sí, porque no es que sea glotona o algo así, es que no he comido hace rato y bueno, me está sonando el estómago y…
-Ya entendí –me interrumpió sonriendo.
-Pero no podemos bajar –le dije enfurruñada porque la imagen de Nyzia volvió a mi cabeza.
-No es necesario –me dijo mirando en dirección a la pieza de Xiah. –Shim siempre guarda provisiones de comida bajo la cama. ¿Quieres ir a echar un vistazo?
-Bueno… -no estaba muy segura de lo que iba a hacer, pero accedí sólo para pensar en otra cosa (como qué íbamos a hacer de nuevo encerrados en una habitación) en vez de mantener pegada la imagen de Nyzia en mi cabeza. Me pegué en la frente para sacarla definitivamente cosa que hizo que Jae me mirara como si fuera rara (en eso estaba completamente de acuerdo) y subiera los cejas como pensando que de verdad yo era una loca (lo que también me parecía acertado dado el grado de anormalidad en mi cerebro).
Cuando entramos nos encontramos con otra persona ya adentro, pero que no era ni Max ni Xiah si no que el hermano de éste último. Junho. Wow, el parecido era espeluznante, algo que me erizaba los pelos del brazo y me hacía sentir escalofríos. No sabría cómo Nyzia iría a identificarlos si se acercaban en la noche a hablar con ella… Me imaginé a mí misma con dos Heros… con tres… con cuatro…
-Paloma deja de reírte como tonta –me pidió Hero un poco incómodo. Me miré en el espejo más cercano y me di miedo. Lo único que me faltaba era que me salieran los colmillos y que en mis manos tuviera tenedor y cuchara lista para servirme un cóctel de lindos Jaejoongs en todos los sabores posibles. Tenía que dejar de perturbar a la gente con mi rostro de pervertida o ya veía que Hero salía corriendo de la habitación y se sentaba en un rincón a llorar como bebé, por que yo, la cuca Paloma lo había asustado con un látigo.
-Paloma, lo estás haciendo de nuevo.
-Lo siento –dije agachándome a la manera tradicional japonesa.
-Mm… -dijo Hero mirándome sospechoso sin creer en mis disculpas.
Me presentó al hermano de Xiah el cual me saludó mirándome un poco confuso. Hero me explicó que para él era raro venir a esta casa con tantas mujeres aquí. Es la primera vez que se sentía un poco intimidado, porque había venido veces antes, pero siempre era una casa de chicos y ahora hasta parecía más limpia.
-Eso es obvio, mis hermanas y yo hicimos el aseo.
-¿Qué ustedes qué? –preguntó Hero. Junho lo miró alertado por su tono de voz pero sin entender nada ya que el tipo sólo hablaba coreano. Hero se apresuró a calmarlo y luego se quedó mirándome. -¿Qué hicieron el aseo?
-Sí… limpiamos la mesa, lavamos los platos y ordenamos los zapatos. Las piezas no, por que bueno… eso es algo más personal.
-Uh-uh –dijo mirándome sin convencerse.
-¿Qué pasa?
-¿Y no vieron a Mimi? –preguntó por toda respuesta.
-¿Mimi? –inquirí yo sintiéndome perdida de repente.
-Sí, el ama de llaves. La persona que nos limpia.
-Eh, no… tal vez mis hermanas, lo que es yo, ya lo sabes, me quedé dormida en…
-Ah sí, la pequeña pervertida –dijo sonriendo.
-Oye, no me digas así –le dije con falso enojo.
Hero me tocó la frente con la punta de su dedo y luego, me miró como si estuviera escondiéndose de algo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario