
Libro de Nyzia.
Paloma y Belén no estaban por ningún lado. Me senté en el sillón y miré la hora. 8.25 am. Me cargaba sentir que estaba despierta demasiado temprano, me venía una sensación de sueño y si hubiera estado en mi cama estaba segura de que me hubiera cambiado de ropa, me hubiera hecho un tomate en la cabeza y hubiera andado como zombie todo el día quedándome dormida en cualquier parte que resultara ser cómoda para mí.
Daniela se sentó frente a mí con notables ganas de hablar de algo y yo como siempre, era oídos abiertos.
-Qué pasa… -le invité a decir. Daniela se rió nerviosa.
-Nada, -dijo. Yo arrugué la cara y negué con el dedo.
-A mí nadie me miente Diri. Ya dime, qué te pasa.
-Es que…
-Es algo referente a Max ¿no?
Daniela se puso roja de vergüenza y se rió muy fuerte haciendo que mis oídos pitaran. De pronto dejó de reírse y se estiró más cómoda en el sofá.
-Max me dijo que yo le gustaba.
-¿Y…?
-Y yo le dije que él también me gustaba.
-Eso está muy bien… por lo menos ustedes pueden hablar lo que es yo…
-Claro, pero yo preferiría tú forma de hablar con Xiah… porque a veces creo que Max es demasiado directo.
-Mm, -dije yo muy picada, no entendía de qué se quejaba si tenía al chico que le gustaba cerca, era famoso y más encima podían hablar un idioma en común. La miré de reojo. -¿Ya lo besaste?
-Noo –dijo ella. –No soy tan rápida… aunque ustedes lo crean.
-Yo no dije eso –respondí rápidamente. Me alegró de que me dijera que no lo había besado aún, eso hablaba muy bien de los dos y…
-Pero Max lo hubiera hecho anoche si Belén no hubiera llegado borracha.
-Oh. Ya veo.
Así que el más joven de los chicos quería en serio a mi hermana… eso era bueno, una boda doble era muy bonita, yo con Xiah y ella con Max… me reí sola.
-¡Ay Shinny! Quita esa cara de boba… me das miedo.
-Nada que ver –dije desviando la mirada.
Nos quedamos en silencio oyendo sólo la música de fondo que Belén había dejado correr, la casa era muy grande sin los chicos y de verdad me hubiera gustado quedarme con ellos todo el día, ver lo que hacían y esas cosas, ver la ropa y cómo los maquillaban si tenían que salir en programas de TV, o ver cómo cantaban en vivo, qué se yo… Miré fijamente a Daniela la cual había cerrado los ojos dejándose llevar por el sueño que también me comenzaba a invadir nuevamente… el sofá se veía muy cómodo y de pronto la cara de Daniela comenzó a verse borrosa y todo se volvió oscuro.
Lo último que deseé medio consciente era poder soñar con Xiah.
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