lunes, 28 de septiembre de 2009

15º Capítulo. Libro de Nyzia /Parte 2


Junho cocinaba bien… ¿o era que yo tenía mucha hambre? Como fuera, su comida sabía muy bien, y hubiera tenido más sabor si me hubiera dejado de mirar de esa manera.
Cuando Daniela se levantó dejándome sola con los dos hermanos sentí que era abandonada, que me dejaban al borde de una tabla en medio del mar sobre un montón de tiburones hambrientos que me miraban con baba en la boca… sabía que esto era imposible porque entre tanta agua de mar no iba a ser capaz de distinguir qué era baba y que no, pero bueno… así me sentía.
El brazo de Xiah se sentía muy cálido en mis hombros, en especial porque su otra mano tenía una de la mía mientras me hacía cariño en el dorso. Su perfume era muy rico, masculino y me hacía cosquillas en la nariz. Cada vez que comía él se preocupaba de que la comida no se me cayera de los palillos y me ayudaba a sostenerlos si se me escapaban de la mano. Yo tenía muchas ganas de mirarlo, de notar cada detalle de su rostro, de entender cuál era exactamente la diferencia entre nuestros ojos y de hacerle saber que me gustaba mucho tal cual Daniela lo había hecho con Max.
Vi que Belén bajaba de las escaleras con Yunho abrazándola y me dio rabia no poder estar con Xiah a solas, pero me sentí egoísta al querer que Junho se fuera sabiendo que los hermanos apenas se veían y a mi tampoco me hubiera gustado que me hicieran lo mismo… aunque por Xiah hubiera echado a cualquiera de mis hermanas de donde fuera… en realidad no.
-¡Ah! –exclamó Belén. –Veo que ya estás comiendo…
Noté el doble tono implícito en sus palabras y lo dejé pasar. Gracias al cielo los chicos no sabían nada de español, porque si ese fuera el caso yo ya le hubiera mandado a Belén el plato de comida que tenía por la cabeza.
-Junho lo preparó para mí –le dije.
-Oh, estás bien servida, veo…
-Já, qué chistosa –le dije sarcástica.
Belén se presentó con Junho y me sacó comida con la mano sólo para molestarme sabiendo que yo era un poco conservadora a la hora de comer y no me gustaba que las personas fueran vulgares como lo era ella casi siempre.
-Rico –dijo cuando terminó de comer. –Estás feliz me supongo…
-Belén, lárgate ¿quieres?
Me miró con los ojos entrecerrados como si la hubiera ofendido gravemente y luego me hizo un desprecio. Comenzó a conversar con Yunho de algo y luego ambos desaparecieron detrás de la cocina. Yo sabía que a mi hermana le faltaba un novio y estaba agradecida de que lo hubiera encontrado, pero ahora tenía que dejarme a mí hacer lo mío… lo justo era justo ¿no?
Xiah le dijo algo de pronto a Junho el cual nos quedó mirando a ambos, no pude interpretar nada de lo que su expresión rezaba y me sentí muy rara. En especial cuando luego de hablar otra cosa con su hermano, Junho se levantó cogiendo las cosas de la mesa y desapareció luego dejar las cosas en la cocina escaleras arriba.
Bien, mi mente comenzó a trabajar muy rápido y en menos de dos segundos se me vinieron miles de imágenes a la mente, muchas de las cuales hicieron que mi corazón saltara como loco y que se me pusiera la carne de gallina. Estar a solas con Xiah era bueno, por una parte, porque me gustaba estar con él sin sentir la mirada de otras personas en la habitación, pero por otro lado no era muy cómodo dado que no podíamos hablar de nada.
-Ejem, -carraspeó para llamar mi atención. Había estado mirando el espacio vacío que había dejado Junho a mi lado en el sofá que cuando me di vuelta para ver a Xiah su rostro quedó muy cerca del mío. Él sonrió y me quitó un mechón de pelo que intruso se había colado por mi ojo y me hacía pestañear de más.
Era muy lindo, casi perfecto… ojos orientales muy sexys, aretes en la oreja (no me gustaba eso de los aretes pero a él se le veían muy, muy bien), labios gruesos que ahora estaban estirados en una sonrisa y dientes blancos que más parecían perlas… Me gustaba hablar como poeta al describir sus facciones, me hacía sentir que le estaba diciendo cosas lindas, aunque él no las escuchara.
Xiah aún tenía su brazo en mis hombros, su otra mano entrelazó sus dedos con la mía haciendo que mi mente se fuera otra vez lejos, a la película Titanic y a la escena en que Leo y Kate se tomaban de la mano y comenzaban a jugar con ellas en la punta del barco y… mis pensamientos se detuvieron de pronto por que la sonrisa de Xiah desapareció y sus ojos adoptaron un semblante serio. Yo retrocedí un poco para verlo mejor, para por lo menos notar en qué me había equivocado y comencé a mirar hacia todos lados esperando ver la razón de su enfado, pero él me incitó a que le mirara de nuevo y entonces comenzó a hablar.
Yo no entendía coreano, eso todo el mundo en la casa lo sabía, tampoco entendía el inglés ni el japonés, algo que me frustraba totalmente. Los idiomas en este mundo cada vez más conectado eran algo elemental, pero la verdad es que nunca le había tomado el peso a eso hasta ahora. Pero en el momento en que Xiah comenzó a hablarme, mi alma entendió completamente todo lo que decía. Mis oídos carnales no captaron nada de lo que de su boca salía, pero mi espíritu, mi alma completa se elevó hasta llegar al cielo porque sabía que Xiah me estaba diciendo palabras bonitas, algo que me erizó la piel de manera alarmante y que me hizo tener ganas de gritar de alegría. Xiah subió nuestras manos entrelazadas y besó cada uno de mis dedos sin dejar de hablar en su idioma para luego dirigirme una mirada devastadora que me hizo sentir completamente perdida.

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