lunes, 28 de septiembre de 2009

15º Capítulo. Libro de Nyzia /Parte 3


Cuando se quedó callado con un gesto de su cabeza me dio a entender que yo también tenía que decir algo, sin importar que él no lo entendiera. Tragué saliva y lo miré directo a los ojos concentrándome en encontrar las correctas palabras para expresarle lo que sentía directamente desde mi alma.
-Yo… -respiré hondo y cerré los ojos unos momentos porque sentía que iba a ponerme a llorar. –Yo, yo creo que eres la persona más maravillosa que he conocido hasta ahora. Llenas mi corazón con sentimientos tan hermosos que apenas puedo creer que existan palabras para confesártelo. Tu voz es como una melodía sin notas, pero hermosa, algo con lo que ni los más sabios han soñado sentir invade mi ser cada vez que te escucho cantar. Quiero conocerte, quiero saber todo de ti, quiero que sepas que yo –puse nuestras manos entrelazadas sobre mi pecho. –Que yo siento que voy a explotar, que sepas que no es un juego, que mi ser reclama al tuyo y que si algún día tenemos que separarnos, nuestras almas y corazones sabrán donde juntarse para vivir felices por la eternidad.
Yo a ese punto no había podido contener las lágrimas y mientras Xiah seguía mirándome con tanta dulzura sentí muchas ganas de abrazarlo, de respirar sobre su piel y de sentirlo junto a mí. Tragué saliva y me sequé la cara con la manga de la polera que llevaba, pero Xiah fue más rápido y me secó las lágrimas él mismo. Entonces soltó mi mano que se quedó en el aire y me acarició mi mejilla mojada.
-My little girl, -dijo. Y sentí que las ganas de llorar volvían. Era un sueño, el hombre que me gustaba (aunque sabía que este sentimiento era más que un gusto) estaba diciéndome cosas lindas, me sonreía a mi antojo, me hacía cariño, me llamaba su pequeña…
-My perfect man, -le dije sin pensar. Agradecí luego que Belén hablara inglés en casa porque por lo menos entendía cosas básicas y podía decir cosas básicas.
Xiah me miró los ojos, luego la mejilla mojada la cual seguía entre su mano y luego los labios. Mi corazón comenzó a latir muy rápido y estaba segura de que hasta él podía oírlo, pero me dio confianza el hecho de que la mano del brazo que me abrazaba comenzara a temblar, algo que decía que él también estaba tan nervioso como yo. Lo miré a los ojos mientras se acercaba poco a poco y con un último aliento juntó su boca a la mía por unos segundos mientras yo cerraba mis ojos llenos de lágrimas otra vez.
Nunca había besado a alguien con tantos sentimientos corriendo por mis venas ni con tantas ganas de detener el tiempo en ese momento. Había visto en películas a miles de actrices besando a sus co-estrellas demostrando lo enamorados que estaban, pero estaba segura de que no era lo mismo. En ese momento Xiah y yo fuimos uno solo y no necesitamos del idioma ni de los gestos para entender que nos gustábamos tanto que ya era imposible que pudiéramos estar separados… nunca más.

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