lunes, 28 de septiembre de 2009

15º Capítulo. Libro de Paloma /Parte 5


-Esto hay que hacerlo con calma… Shim tiene todo muy bien calculado, sabe cuando las personas le sacan comida. Hay que hacer esto con la mayor delicadeza.
-Ya veo…
-Silencio, hay que concentrarse.
Jae se tiró de boca encima de la cama y miró debajo de ella. Metió los brazos dentro mientras me daba cuenta de que Junho parecía muy perdido con nosotros allí pero entendía lo que Hero hacía. Al parecer no era la primera vez que le robaban la comida a Max. Jae sacó una caja redonda y la depositó en el velador más cercano. Luego con mucho cuidado la abrió y por el aire se extendió un olor dulzón.
-¡Qué rico! –exclamó Jae. –Donas…
Me acerqué despacio y antes de que me sentara vi que Junho también se había acercado a nosotros. Hero abrió la caja roja que había dentro de la caja circular y vi que en fila se formaban más de diez donas de distintos sabores. El olor me llegó directo a la nariz y de ahí a mi estómago. Tenía mucha hambre, mucha… Jae me ofreció una dona y yo medio culpable la tomé. Si a mi me hicieran lo mismo me enojaría mucho con mis hermanas, pero bueno, en este caso a los tres nos mandaba el estómago porque Junho no dudó en tomar una dona y Hero se comió dos de un tirón.
-Sé que no es mucho, pero podemos comérnoslas y luego bajamos para prepararnos algo más casero.
Junho le preguntó algo a Jae y noté como el chico se ponía nervioso con la pregunta. Hero me miró y noté cómo su manzana de adán temblaba.
-Quiere saber porqué no bajamos a prepararnos algo.
-¿Qué le respondiste?
-No lo he hecho.
-Oh.
-¿Qué le digo?
-¿Cómo quieres que sepa?
-Es tu hermana.
-Es tu amigo.
-Es su hermano…
-Es… bueno ya no sé qué viene, pero no me preguntes a mí… tú eres el mayor de los dos, tú sabes.
-¿Me estás diciendo viejo?
-Concéntrate colega –le recordé porque vi como Junho cada vez entrecerraba los ojos más, como si supiera que le ocultábamos algo. –Dile la verdad.
-¿Estás segura?
-No, pero…
-Si no estás segura no des ideas entonces.
-Pues no las pidas –le dije con tono obvio. Hero me echó una mirada de odio y se volvió a Junho. Le dijo algo y el chico asintió un rato y luego se echó en la cama como a pensar porque se quedó con los ojos fijos en el techo.
-Lo deprimiste… malo. –Le dije a Jae.
-No es cierto, -me dijo Jae cerrando la caja ya vacía y volviendo a dejarla en su lugar debajo de la cama. –Le dije la verdad.
-¿Y qué te dijo él? –pregunté muy curiosa.
-Se estiró en la cama ¿Qué no ves?
-Oh, que malo eres, cómo quieres que entienda tu idioma si es muy enredado.
-Yaa, ¿y el tuyo es muy fácil acaso?
-Sí, por supuesto.
-Claro, como no.
Nos quedamos mirando y nos pusimos a reír. Estar así con Hero me hacía sentir muy bien, porque por una parte alejaba los pensamientos de él de que yo podía llegar a ser una pervertida maniática sexual o algo así que yo sabía muy bien que él pensaba. Y por otra parte sentía que llevarnos bien era un muy buen indicio de algo. ¿De qué? No sabía, pero me alegraba de estar así con él.

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