miércoles, 30 de septiembre de 2009

17ª Capítulo. Libro de Nyzia /Parte 2


-¡Ay Belén! –exclamé yo. -¿Tenemos que ir a algún lado tan temprano?
-No, pero yo quiero que sea así. Nos vemos.
Tomó sus cosas de la mesa y sonriendo desapareció en la cocina para luego salir de ella y dirigirse detrás de esta. Me fijé en que U-Know la seguía con la mirada para luego volver a concentrarse en su comida. Entonces Paloma bostezó y me dijo que iría a acostarse, que esperaba no interrumpir nada entre Max y Daniela, porque sabíamos que Max estaba con ella ahora. Aunque sabía que Paloma deseaba abrir la puerta y pillarla infraganti cometiendo algo, tal y como suponía había hecho conmigo. Se levantó de la mesa junto con Hero y ambos fueron a la cocina. En ese momento Daniela y Max entraron a la habitación tomados de la mano.
Paloma salió de la cocina, la miró con cara de “sabía que esto pasaría” y salió acompañada de Hero… Espera. ¿Dije Hero? Miré por donde habían salido y me dio algo en el estómago. ¿Por qué ese chico estaría tanto tiempo junto a mi hermana que de paso era PEQUEÑA? Daniela me miró sonriendo por lo que supe que tenía cosas que contarme tal y como yo. Micky se disculpó junto con Junho diciéndole algo a Daniela la cual me dijo que iban a jugar X-Box en el salón de juegos. Max le dijo algo a Daniela y ella levantó los hombros.
-Voy con ellos –me avisó. –Si Belén pregunta dile eso, ¿vale?
-Uh-uh –dije yo entrecerrando los ojos. Mi hermana no era my buena con esas cosas, pero allá ella. No era de mi incumbencia a dónde iba, sólo me importaba que estuviera bien.
U-Know entonces miró a su alrededor y vio la mesa vacía a su alrededor. Se tragó lo último que tenía en la boca y nos sonrió.
-Is better that I go too… see you –Hizo la señal universal de paz y se levantó rápido sin dejar de sonreír de manera tonta desapareciendo detrás de la cocina hacia donde habían ido casi todos.
Mi corazón comenzó a latir de manera frenética cuando me di cuenta de que Xiah y yo nos habíamos nuevamente solos. Volví la cabeza lentamente hacia él y lo descubrí mirándome fijamente.
Me puse a pensar en que si verdad lo que había pasado entre nosotros había sido real porque me parecía más que un sueño el estar junto a una persona tan perfecta como él. Su mano me apretó más fuerte y yo no pude dejar de mirarlas. Parecían hechas para estar juntas, y me vi a mi misma abrazada junto a Xiah sin separarnos nunca más.
Xiah entonces se levantó y me invitó a acompañarlo. Miré con culpabilidad la mesa sucia, pero él me dijo con la mano que los demás se encargarían, que no me preocupara, o eso creo. Subimos las escaleras y yo obediente lo seguí porque no tenía idea de lo que pensaba hacer. Caminamos hasta el final del pasillo y doblamos hacia otro pasillo que yo no había notado antes. Había un gran ventanal por el cual pasamos y me quedé mirando extasiada la vista de la ciudad a nuestros pies. Sin querer miré hacia la calle y no vi a ninguna fans cerca. Xiah entendió mi preocupación y me dijo (con los dedos, ojos y manos) que las fans estaban del otro lado porque de este se le tenía prohibido pasar a nadie que no fuera residente de la propiedad.
-Oh –dije. –I see…
No podía aguantar las ganas que tenía de hablar con él, de entenderle, pero bueno, si nuestra relación había crecido hasta el punto de besarnos (cosa que aún me costaba creer que hubiera pasado) significaba que la comunicación verbal no era tan importante. Xiah me sonrió y apagó la luz del balcón haciendo que sólo las luces de Tokio a nuestros pies y las otras luces del jardín de abajo nos iluminaran. Me señaló hacia arriba y me mostró el cielo despejado en esa fresca noche de verano con las estrellas saludándonos.
-¡Wow! –exclamé soltándome de su mano y yendo hacia el borde del balcón. -¡Hermosas!
-Beautiful, aren’t they? –bueno, hasta aquí había llegado mi comprensión de inglés básico, cosa que había temido desde hace un tiempo. Por lo que me limité a sonreírle solamente sin dejar de mirar las miles de lucecitas parpadeantes que colgaban del firmamento.
El ver las estrellas te hace sentir tan pequeño, ese sentimiento de saber que nos preocupamos pos nuestras vidas de manera afanosa y hay miles de otras vidas que hacen lo mismo, y que al final de todo una no es el centro del universo. Bueno, que Xiah fuera el centro del mío era una cosa muy aparte, pero como fuera el ver las estrellas me hizo sentir insignificante.
Xiah me abrazó por la espalda y cargó su cabeza en mi hombro haciendo que de pronto dejara de filosofar sobre la vida y las estrellas y los universos personales para concentrarme en respirar y en no sonrojarme. Tragué saliva y puse mis manos sobre sus brazos que rodeaban mi cintura. Cerré los ojos y por un momento me dejé llevar por la sensación de estar así con él y apoyé mi nuca en su hombro a mis espaldas. El viento fresco era delicioso, el sentirlo en mi rostro y en mi cabello era una sensación que junto a estar con Xiah me hacía creer que era la mujer más feliz del planeta.
Xiah entonces comenzó a tararear una canción en coreano que no conocía por supuesto, pero que hizo que me sintiera llena de mariposas y de cosquillas por todo el cuerpo. Apreté sus brazos, más fuerte y apoyé mi mejilla contra la suya para sentir el movimiento de sus músculos al cantar, cosa que juro me dejó en otra galaxia porque aparte de que su voz era perfecta el roce de su rostro contra el mío era algo que nunca había vivido y que me hacía sentir ganas de reírme mucho y de cantar, baliar, correr y gritar que me gustaba mucho, que lo quería demasiado y rogar para que este momento se hiciera eterno.
Cuando nuestros labios se encontraron fueron mucho más dulces que la vez anterior en que había notado inseguridad la mayor parte del tiempo. Xiah era cariñoso, y no se apresuraba. Tal vez hubiera notado que yo no era una experta con esto de los besos, pero me hacía sentir tan cómoda que esos pensamientos tan rápido como venían se iban por lo que el tiempo que estuve con él en ese balcón se hizo eterno y uno de los que nunca olvidaré por el resto de mi vida.

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