
Lo miré con horror y me solté de su chaqueta haciendo que me cayera hacia atrás golpeándome en el trasero. Me dolió más de lo que debía puesto que en no hace mucho me mi hermana Daniela había caído encima de mí haciendo que mi pobre trasero quedara resentido. Jae se apresuró a levantarme con la linterna entre sus dientes y me miró con gesto de desaprobación.
-No están sucios de verdad… les unté manjar solamente.
-Oh, -dije. –Ya veo.
-Dime que no lo encuentras divertido ¿a qué si?
-Bueno… -dije sin encontrar las palabras perfectas para decirle lo que pensaba.
-Vamos, -me invitó a que le contestara.
-Es que, bueno, yo… yo le hubiera hecho otra cosa…
-¿Algo más? –preguntó con una sonrisa ansiosa. –Me gusta, vamos ¿qué es?
-Eto… bueno yo… yo le hubiera escondido el colchón. Le hubiera hecho la cama pero sin colchón… ¿entiendes?
-Oh –dijo sorprendido. –Eres maquiavélica, eso me gusta, vamos a ver…
Hero me pidió que le sostuviera la linterna mientras desarmaba la cama y sacaba el colchón el cual fue dejado en el balcón de la habitación. Se preocupó de que la luz de fuera no dejara ver la sombra del colchón e hizo la cama de nuevo… cuando terminó me miró con duda.
-¿Y los papeles?
-Qué rodeen la cama y pon un letrero que diga “aquí yace el soplón más grande de la historia”.
-Me gusta tú estilo Paloma –dijo mientras hacia exactamente lo que le había dicho. –Eres del tipo subterráneo… pero sin perder la calidad del trabajo… algo suave pero con el toque de oscuridad perfecto.
Sonreí complacida. Mis hermanas no admiraban eso de mí, bueno se podría decir que se reían de mis bromas más locas, como cubrir al señor inodoro con cinta adhesiva o dibujar Calamardos por doquier y en los lugares menos imaginables. Y ese tipo de cosas que me gustaban hacer, pero esto lo había hecho sólo porque Hero estaba conmigo ya que si estuviera en mi casa no lo hubiera hecho nunca y no porque mis padres me hubieran retado si no porque no tenía cómplice y porque el papel higiénico era caro.
Hero escribió en un papel algo en letras coreanas y luego de mirar nuestra obra me tomó de la mano para salir al mismo tiempo que oímos voces que venían desde afuera. Hero me apretó la mano muy fuerte, pero yo ya estaba muy consciente de lo que pasaba. No reconocí la voz pero se acercaba más y más. En cuestión de segundos Hero me tiró hacia dentro de la habitación a oscuras y abrió algo para luego cerrarlo y dejarnos a ambos dentro.
-¡Shhst! –me dijo.
-No sabes si vienen a esta pieza…
Acababa de decir esto cuando vi por la rendija de la puerta de donde fuera que nos habíamos metido que la luz era encendida.
-¡Woooo! –exclamó alguien.
-Es Junsu –me dijo Hero moviéndose un poco haciendo que estuviera mucho más apegada a él. –No creo que le diga a Changmin, a él también lo ha acusado.
-Oh.
Por un momento me sentí mal por Max, ya que yo también era media soplona en casa y no por eso mis hermanas me hacían este tipo de bromas. De seguro que si pudiera Belén me las haría, pero ella no era tan inteligente…
-¿Te sientes mal? –preguntó Jae notando que de pronto me quedaba callada.
-Un poco, pero se me pasará.
-Te confieso que también me siento un poco mal, pero siempre es así al principio, y luego ando contento de lo genio que soy…
-Ejem -carraspeé.
-De lo genios que somos –corrigió y le vi sonriendo.
La luz seguía prendida pero no oía a nadie hablando, me pregunté si ellos ya se habrían ido e iba a abrir la puerta sólo un poco cuando sentí la mano de Jae impidiéndomelo.
-Yo que tú no haría eso.
-¿Por qué?
-Junsu está con tu hermana Nyzia, ya sabes… -y levantó las cejas tan incómodo como yo.
-Oh –dije haciendo una mueca de asco.
-Paloma –me llamó Jae en un susurro.
-¿Eh?
-Baja la voz, oye… ¿puedo preguntarte algo?
-Qué te pica –dije acostumbrada a decir eso. Sonó medio raro en japonés, pero a Jae le pareció divertido porque sonrió. Eso era lo importante.
-¿Qué hacías sola fuera de tu pieza?
-Ah, eso…
Me mordí el labio inferior y lo miré a la cara tratando de encontrar sus ojos en la oscuridad. Lo único que podía verle eran los dientes, así que por lo menos sabía que no se estaba riendo ahora.
-Mm, me dio miedo quedarme sola en la pieza… estaba oscura.
-Ah, -vi que él se agachaba un poco y quedó a menos de veinte centímetros de mi rostro. –Pero estabas llorando.
-Ah, me viste.
-Uh-uh.
-Me gusta llorar –le dije.
-Pero no estabas llorando por nada ¿o sí?
-Bueno…
Hablábamos muy bajito por lo que a cada rato Hero me mandaba su dióxido de carbono con lo que apenas podía respirar. El clóset (que luego me di cuenta de que nos habíamos metido en uno de esos al ver toda la ropa colgada) estaba quedándose sin oxígeno fresco y yo quería respirar decentemente ahora.
-Extrañaba a mis padres –le dije.
-¿Te quieres ir?
-No dije eso, sino que solo los extraño.
-Es lo mismo.
-No lo es.
-¿Te gustaría estar con ellos ahora?
Guardé silencio porque si eso te lo preguntaba tu cantante famosos… en otros términos era entre elegir a tus padres (gente con la que has compartido la vida entera) a estar con el chico que has amado en secreto desde que lo viste en Mirotic atrapado con cuerdas y cantando y con sus venas y…
-Estás poniéndo esa cara de pervertida de nuevo –me advirtió sonriendo.
-Oh, lo siento, es que…
-Sí, sí sé… estabas pensando con la cara.
Entrecerré los ojos porque no encontré su comentario muy lindo y le pegué en el brazo.
-No pienso con la cara –le dije.
-Baja la voz.
-¿Y si no quiero? –pregunté más alto.
-Bueno, en ese caso asume las consecuencias.
Y en ese instante la puerta del clóset se abrió y vi que mi hermana Nyzia y Xiah nos miraban con cara de no saber qué hacer. O nosotros los habíamos estado espiando a ellos o ellos sabían que habíamos sido nosotros los de la broma.
En cualquier caso nos iba a llegar un reto igual.
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