
Era cierto, yo antes de partir de Seúl había firmado un contrato que decía que debía estar con TVXQ hasta que saliéramos de Japón. El problema es que nunca pregunté cuanto tiempo iba a ser, por eso era que tenía que hablar con Yunho sobre esto, porque más que mal me había dado cuenta yo sola de que parecía el líder del grupo y quien organizaba todo.
Mis hermanas soltaron sendos murmullos de asombro cuando les indiqué que debían subirse en aquella limosina que se detuvo frente a nosotros y otra vez tuve que pedirles que no preguntaran nada hasta que yo misma les dijera las cosas. No se lo tomaron muy bien porque lo único que querían era saber todo lo referente a mi historia y qué hacía yo con Jaejoong. Pero yo en el trayecto entre el aeropuerto y el hotel sólo trataba de controlar el miedo.
Yunho tenía carácter fuerte, bueno, según yo y lo poco y nada que había visto, y en comparación con los otros del grupo, era quien estaba más consciente del peligro que encerraba el ser famosos, por lo que estaba segura de que la decisión acerca de mis hermanas la tenía que tomar él, y luego, lo que yo haría con ellas sería mi responsabilidad.
-Tengo que hablar contigo –le dije apenas entré en la pieza sin tocar ni nada.
Le pedía a Jae que dejara a mis hermanas en mi habitación y que por favor se fuera a la otra pieza y las dejara solas. No quería a nadie cerca de ellas en esos momentos.
Yunho levantó la vista mientras llenaba un bolso deportivo.
-Tenemos que irnos, -dijo pasando de mí y deteniendo la vista en el clóset de atrás. –Nos quedamos esperándolos y…
-Te dije que volveríamos en un santiamén, -lo atajé. –Pero esto es realmente serio.
-¿Y tus hermanas, donde las dejaste?
-Ese es el problema… -bajé la vista pero aún así espié el rostro de Yunho que de pronto había tomado y color medio rojo.
-¿¡Las trajiste aquí!? –bramó con fuerza.
No lo vi venir, pero al segundo Yunho estaba frente a mí y me acorralaba junto a la puerta. No levanté la vista por miedo a encontrarlo muy cerca y por eso fue que traté de salir sin lograrlo, obviamente.
-¿Qué-fue-lo-que-hiciste? –preguntó lentamente.
-Lo que pasó fue que… Mira yo… ¿te puedes quitar?
-Responde niña…
-¡Me llamo Belén! –le grité. Subí la vista lo más arriba que pude pues Yunho era bastante alto por lo que apenas mis ojos le llegaron a su nariz.
-Como sea, niña o Belén, quiero saber qué hiciste… AHORA.
-Mis hermanas están en mi pieza –le dije armándome de valor y sin despegar la vista de sus ojos orientales inyectados en rabia.
-¿Cómo te atreves…?
-Mira artista famosillo, por tú culpa es que estoy aquí. Por tú culpa no pude llamar a mi casa y por tú culpa mis padres las enviaron a buscarme.
-¿Tus padres están dementes o algo? –preguntó alejándose un poco de mí. -¿Quién en su sano juicio manda a sus hijas a…? Espera… ¿Cuántas son?
-Tres.
-¿¡Tres!?
-No me grites –le dije haciéndome a un lado. Pero Yunho me impidió el paso con su mano. –Déjame salir.
-Eres una inconsciente –me dijo.
Me volví llena de indignación.
-¿¿¡¡INCONSCIENTE!!?? ¿Yo? –me acerqué tanto a él que pude sentir su aliento en mi rostro. -¿Yo fui la que se acercó a una desconocida y le pedí que me acompañara a otro país? ¿Yo le prohibí el tomar agua por pura paranoia? ¿Fui yo acaso?
-No sabes lo que dices…
-¡Claro que lo sé! –levanté mi dedo acusador y se lo planté en su pecho. –Mis hermanas se van a quedar aquí conmigo. No las voy a dejar sola ¿me entendiste?
-Tú no das las órdenes… podría despe…
-¿Ah sí? ¡Hazlo! Lo único que quiero es irme, -me separé de él y busqué en mi espalda el picaporte de la puerta.
-No puedes… el contrato lo prohíbe…
-Al diablo con el contrato, me harté. Me aburrí de tus burlas y de los desprecios de Jae. Me voy.
Abrí el picaporte de la puerta y salí al pasillo. No llegué a mi puerta de ninguna manera. Yunho me retuvo demasiado fuerte y me empujó dentro de su pieza nuevamente.
-No señorita, las cosas no se quedarán así.
Me pareció que Yunho me tomaba del brazo con demasiada fuerza y me preocupé de que se hubiera puesto furioso de verdad. No lo conocía en esa faceta por lo que no sabía qué podía hacer estando así de enojado.
-¡Suéltame! –le exigí tratando de zafarme de su mano que rodeaba mi brazo de forma muy brusca.
Yunho cerró la puerta de su habitación y me dejó de frente a ella. Entonces lo sentí detrás de mí, acercándose lentamente y luego me apretaba de manera muy íntima contra la puerta.
-No puedes dejarme con la palabra en la boca –dijo junto a mi oreja. Me estremecí por completa porque nunca antes había sentido algo así. Y no era miedo ni confusión, ni siquiera las ganas de gritar ni nada que se le pareciera. No, era algo que me llenaba el corazón de manera casi asfixiante. ¿Qué me sucedía?
-Aléjate de mí… -susurré sin fuerzas pegada a la puerta.
-Ya te lo dije, terminaremos la discusión…
-¿Y pretendes hacerlo así? ¿Sin mirarme a la cara?
Yunho se apretó más a mí y yo tuve que sofocar un chillido de sorpresa. Él era alto, fuerte y muy, pero muy atractivo. Sus manos retenían con fuerza las mías y no me dejaba moverme hacia ningún lado. Su rostro estaba junto a mi mejilla y su aliento hacía mover algunos de mis cabellos, y yo estaba ahí; sin poder decir nada por la sorpresa y por los escalofríos que recorrían toda mi espalda.
Entonces Yunho me hizo girar y yo cerré los ojos esperando algún grito, o como mínimo un golpe –no es que fuera sometida o algo por el estilo, si no que no se me ocurría porqué me daba la vuelta tan de repente –pero lo que sentí fue tan cálido que creo que si no hubiese sido por su abrazo hubiera caído desmayada en el piso.
Nunca había experimentado ese tipo de contacto con alguien como él, pero su beso hizo que por un momento no pensara en nada más que en ambos, solos y juntos.
:| ui belen.. por un momento pense que iba a ser algun capitulo de masoquismo o algo de esto..xD
ResponderEliminaraiaiaiii... me encanta cariño es precioso
vale... me e perdido ¬¬
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